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Viernes, 24 enero 2014
Oceanografía

La compleja Guerra Química natural que se libra en arrecifes de coral de las Islas Fiji

La encarnizada lucha por la supervivencia entre ciertas especies en arrecifes de coral de las Islas Fiji se basa en buena parte en la emisión de sustancias químicas, hasta el punto de que puede calificarse como Guerra Química natural. Ahora, unos investigadores que han estudiado in situ la situación, a modo de cronistas de trinchera, han constatado que una especie de alga marina incrementa su producción de compuestos nocivos para los corales cuando entra en contacto con corales vivos. Sin embargo, mientras las algas hacen su guerra química contra los corales crecen más lentamente y se vuelven más apetitosas para peces herbívoros, cuyo consumo de algas marinas aumenta en un 80 por ciento.

Lo descubierto en el nuevo estudio es, que se sepa, la primera demostración de que las algas marinas pueden aumentar su "munición" química contra los corales en respuesta a la rivalidad de estos. Sin embargo, determinar si esas reacciones son comunes o atípicas deberá ser objeto de estudios adicionales que cubran una gama más amplia de algas marinas y corales.

Lo más importante, científicamente hablando, en esta rivalidad entre los corales y las algas marinas, es que dicha rivalidad causa cambios drásticos en la fisiología de las algas, tanto en términos de su crecimiento como de sus defensas químicas.

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Douglas Rasher (ahora en el Centro Marino Darling de la Universidad de Maine en Orono, Estados Unidos) y Mark Hay, de la Escuela de Biología en el Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech), ubicado en la ciudad estadounidense de Atlanta, han usado arrecifes de coral como laboratorios naturales para estudiar las señales químicas que circulan durante la encarnizada guerra entre el bando de las algas y el bando de los corales, y han evaluado cómo afectan los peces herbívoros a esta interacción, y a la salud de los arrecifes de coral a largo plazo.

Anteriormente, ya constataron que la lucha química es bastante común entre algas marinas y corales, y que algunas algas están particularmente armadas para esta lucha. Una de las cuestiones de mayor interés que se investigan es la de hasta qué grado el armamento químico de las algas es un recurso dinámico, es decir si cambia mucho, y cómo lo hace en tal caso, ante las vicisitudes de la contienda química contra los corales.

Los hallazgos que se han hecho en la nueva investigación desafían la noción popular de que las plantas no pueden cambiar rápida y estratégicamente su respuesta ante cambios en su entorno.

Se tiende a ver a las plantas como entes pasivos que siempre se comportan del mismo modo, automáticamente. Nada más lejos de la realidad. Los vegetales como estas algas estudiadas vigilan constantemente su entorno, y amoldan su bioquímica a la situación de cada momento. Estas algas se dan cuenta de lo que sucede, por así decirlo, y emprenden acciones en un intento para deshacerse de sus rivales los corales. "Pueden parecer pasivas, pero en realidad son taimadas asesinas de corales”, acota Hay.

En los experimentos, Rasher y Hay comprobaron que cuando a la alga Galaxaura filamentosa se la ponía en contacto con corales vivos, modificaba su bioquímica de tal modo que se volvía el doble de dañina que cuando se la ponía en contacto con corales muertos.

Los investigadores no conocen todos los factores que pueden hacer que estas algas sean más propensas a ser comidas por peces cuando su estado bioquímico es el que más nocivo resulta para los corales. Pero todo apunta a que cuando las algas potencian su armamento químico anticoral lo hacen a expensas de reducir su armamento químico antipez.

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