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Miércoles, 12 marzo 2014
Astronomía

Asteroides en órbita a un púlsar

El insólito hallazgo de asteroides en torno a un púlsar, obligará a reescribir algunas páginas de los libros de texto, y sugiere que hay planetas y asteroides incluso en lugares tan caóticos como las inmediaciones de una estrella de neutrones.

Los púlsares son estrellas de neutrones que giran sobre sí mismas tan deprisa que suelen tardar mucho menos de 1 segundo en dar una vuelta completa. El púlsar emite, desde sus polos magnéticos, ondas electromagnéticas. La desalineación de los polos magnéticos con el eje de rotación de la estrella de neutrones hace que los haces de radiación giren como los focos de un faro marítimo, enviando pulsos de haces hacia los eventuales observadores distantes. El período entre cada pulso se corresponde con la velocidad de rotación de la estrella de neutrones. Éstas, como su nombre indica, están compuestas principalmente de neutrones, el resultado de un colosal aplastamiento de materia por acción de la gravedad, y alcanzan densidades de más de un billón de veces la del plomo. Como consecuencia de ello, su diámetro es parecido a la distancia entre dos extremos de una gran ciudad. Estos exóticos astros, sólo superados en densidad por los agujeros negros, son núcleos hiperprensados de estrellas masivas que se quedaron sin combustible nuclear y se derrumbaron sobre sí mismas, sufriendo una explosión en forma de supernova.

El equipo de Ryan Shannon, de la CSIRO (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation), y Paul Brook, de la CSIRO y de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, empleó el radiotelescopio Parkes, que la CSIRO tiene ubicado en el este de Australia, así como otro en Sudáfrica, para investigar el púlsar PSR J0738-4042, situado a unos 37.000 años-luz de la Tierra. Estos científicos han hallado evidencias de la existencia de asteroides en torno a esa estrella de neutrones. Una de estas rocas cósmicas parece haber tenido una masa de alrededor de mil millones de toneladas.

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Para mayor sorpresa, hay indicios de que estos asteroides no son meros supervivientes de cuando el púlsar era una estrella normal, sino que se han formado en fechas astronómicamente recientes, existiendo ya el púlsar. Esto resulta asombroso si se tiene en cuenta que el ambiente alrededor de PSR J0738-4042 es especialmente duro, lleno de radiación y violentos vientos de partículas. Tal como afirma Shannon, si un objeto rocoso de gran tamaño se puede formar aquí, los planetas podrían formarse alrededor de cualquier estrella.

En 2008, Shannon y un colega suyo teorizaron de qué modo un asteroide siendo atraído hacia un púlsar podría afectar a éste. Llegaron a la conclusión de que el asteroide alteraría, aunque muy sutilmente, la velocidad de rotación del púlsar y la forma del pulso de radio que captamos desde la Tierra.

Eso es exactamente lo que el equipo de Shannon ha encontrado ahora en PSR J0738-4042.

Los investigadores creen que el haz radiado por el púlsar incide contra el asteroide, vaporizando porciones del mismo. Pero las partículas vaporizadas se cargan eléctricamente y alteran levemente el proceso por el que se genera el haz del púlsar.

Acerca de cómo es posible que se formen asteroides en torno a un púlsar, los autores del estudio creen que ello podría ocurrir a partir de parte del propio material expulsado al espacio en la explosión en la que la estrella murió como tal y se convirtió en un cadáver neutrónico ultradenso.

El material expulsado por la explosión podría replegarse hacia el púlsar que lo formó, creando un disco de escombros. Los astrónomos han encontrado un disco de polvo alrededor de otro púlsar, denominado J0146+61. Este tipo de disco de polvo podría proporcionar las "semillas" a partir de las cuales se forman grumos y acumulaciones que crecen hasta convertirse en asteroides.

En 1992, se encontraron dos objetos de tamaño planetario alrededor de un púlsar denominado PSR 1257+12. Pero estos fueron probablemente formados por un mecanismo diferente.

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