Artículo, de Psy’n'thesis, blog del doctor en psicología Antonio Crego, que recomendamos por su interés.
Las emociones pueden ser tan contagiosas como una gripe. Basta una breve interacción con una persona, tal vez una aparentemente intrascendente conversación de ascensor, para que nos inocule el virus de la tristeza o nos contamine con los microbios de la ira. También, del lado positivo, muchas veces es suficiente pasar al lado de alguien que sonríe para que comencemos a sentirnos mejor…
Pero, ¿qué ocurre con los pensamientos que se asocian a tales emociones? ¿Son igualmente contagiosos? ¿Y qué sucede cuando se trata de relaciones con una cierta estabilidad, como aquellas que mantenemos con nuestra red social habitual?
El artículo, de Psy’n'thesis, blog de Antonio Crego, doctor en psicología, se puede leer
aquí.