Artículo, del blog Los Viajeros Estelares, que recomendamos por su interés.
Se podría decir que los sentimientos más profundos de Ann Druyan, la última esposa del célebre astrónomo y divulgador científico Carl Sagan, viajan a bordo de las dos sondas Voyager, rumbo a las estrellas.
Y es una afirmación bastante literal. En el disco que cada Voyager lleva con información para eventuales extraterrestres con los que algún día puedan toparse, hay también el electroencefalograma (EEG) de un ser humano, concretamente Ann Druyan. Y, aunque ella hubiera querido lograr mantener la mente fría en aras de la ciencia, para que su EEG fuese lo más genérico posible, su mente estaba dominada por la fase más explosiva de su idilio con Carl Sagan, ya que justo dos días antes tomaron la decisión de casarse.
Y, tal como reconoció Ann, esto significa que los sentimientos de ese amor quedaron, en cierto modo, registrados para la posteridad y emprendieron un viaje cósmico que durará muchísimo más tiempo que las vidas de la pareja.
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