Biología
La física del posicionamiento del intestino durante el crecimiento del embrión
Un nuevo estudio muestra cómo en los embriones hay fuerzas mecánicas simples que actúan entre tipos de tejidos vecinos ayudando a los órganos internos a tomar sus formas respectivas y a crecer.
Este trabajo está entre los primeros en exponer el desarrollo desde la fase en que un embrión tan sólo consta de grupos modestos de células, hasta la etapa en que el organismo ya cuenta con órganos claramente definidos.
Aunque la investigación se centra principalmente en el intestino medio de embriones de pollo, los resultados obtenidos son relevantes para otros vertebrados y para la formación de otros órganos, incluyendo al corazón.
Estos datos esclarecedores sobre cómo se forman los órganos podrían ayudar a diagnosticar y prevenir enfermedades y defectos congénitos.
El nuevo estudio revela también cómo el sistema digestivo de un vertebrado, caracterizado, entre otras cosas, por un tubo hasta cinco veces más largo que la estructura que lo contiene, se acomoda dentro del cuerpo, con el intestino curvándose sobre sí mismo de un modo eficaz y ordenado, que permite mantener todas las funciones y además lograr ese ahorro imprescindible de espacio.
Esta formación, explican los investigadores, depende del crecimiento del mesenterio dorsal, un puente de tejido con muchas arterias sujeto al tubo intestinal.![[Img #4302]](upload/img/periodico/img_4302.jpg)
Hasta ahora, se pensaba que el mesenterio dorsal sólo ofrecía apoyo estructural; nadie hablaba sobre sus posibles funciones. En los adultos, es una pieza delgada de tejido que suspende los intestinos y guía a las arterias hacia ellos. Pero en los embriones, el equipo de la bióloga Natasza Kurpios de la Universidad de Cornell, y Thierry Savin y Amy Shyer de la de Harvard, ha encontrado que, gracias a sus propiedades, ayuda a la formación del intestino tirando de él de tal modo que lo fuerza a curvarse sobre sí mismo.


