Química
Más piezas con las que construir moléculas complejas en el laboratorio
Fabricar sustancias químicas puede ser como armar un rompecabezas. Un equipo de químicos ha desarrollado un modo de integrar las piezas unas con otras que sirve para construir de modo más eficiente moléculas complejas, y ha estrenado el método elaborando un potente y prometedor antioxidante.
El equipo dirigido por el químico Martin Burke, de la Universidad de Illinois, es conocido por desarrollar una técnica de síntesis llamada ICC, que usa "piezas" simples y químicamente estables que se unen secuencialmente en una reacción repetitiva. Con más de 75 de estas piezas disponibles en el mercado, las compañías farmacéuticas y otros laboratorios usan la ICC para crear moléculas complejas que podrían tener propiedades medicinales.
Sin embargo, el uso de la ICC estaba restringido a moléculas con un único tipo de polaridad. Ahora, el grupo, con la participación decisiva de Seiko Fujii, ha dado a la ICC una versatilidad extra, que permite que se pueda optimizar el proceso con la ICC para conseguir una buena concordancia con la estructura electrónica de las moléculas objetivo. La inversión de la polaridad hace posible usar toda una nueva clase de piezas, por lo que los científicos pueden sintetizar moléculas más eficientemente e incluso crear algunas que no pueden ser elaboradas mediante la ICC estándar.
Por ejemplo, el grupo ya ha usado el nuevo método para elaborar una sustancia (synechoxanthin) aislada por primera vez en bacterias en el año 2008. Esta sustancia parece muy prometedora como antioxidante para el cuidado de la salud humana. Algunos estudios sugieren que esta sustancia permite que las bacterias que la producen puedan vivir y prosperar en ambientes altamente oxidantes.![[Img #4453]](upload/img/periodico/img_4453.jpg)
Los estudios sobre la actividad de la esa sustancia se han visto obstaculizados hasta ahora por la dificultad de extraerla en cultivos bacterianos. El grupo de Burke ha conseguido sintetizarla con éxito a partir de tan sólo tres tipos de piezas sin toxicidad, muy estables y de fácil acceso.
Gracias a la eficiencia de la ICC, Burke y sus colaboradores han logrado producir cantidades relativamente grandes de synechoxanthin para la investigación, así como derivados de la sustancia para compararlos con el producto natural.



