Microbiología
Algas sobreviviendo en el vacío del espacio
Dos algas han sobrevivido 16 meses en el exterior de la Estación Espacial Internacional (ISS), a pesar de las fluctuaciones de temperatura extremas y el vacío del espacio, así como de la considerable radiación ultravioleta y cósmica. Ese es el asombroso resultado de un experimento llevado a cabo por el equipo internacional de Thomas Leya, del Instituto Fraunhofer Para la Terapia Celular y la Inmunología (IZI) en la ciudad alemana de Potsdam.
El propio Leya había aislado la cepa de alga verde CCCryo 101-99, de Sphaerocystis sp., en Svalbard, un archipiélago noruego, y la preparó junto con la cianobacteria Nostoc sp. (CCCryo 213-06), un alga verde azulada procedente de la Antártida. CCCryo es el acrónimo de Culture Collection of Cryophilic Algae, en referencia a una recolección de cultivos de algas criofílicas (que se desenvuelven mejor a temperaturas muy bajas, por estar adaptadas a ellas y no a climas más templados). Tanto Nostoc sp. como Sphaerocystis sp. son ejemplos de cepas de este tipo, o sea criofílicas. Poseen estrategias especiales de adaptación para contrarrestar los efectos nocivos del frío y de la desecación, lo que las permite sobrevivir incluso bajo condiciones extremas, más propias del espacio que de la Tierra.
El equipo de Leya desecó ligeramente las cepas de algas, preparándolas para su estancia en el espacio. Una nave rusa Progress transportó los organismos hasta este, y una cápsula Soyuz retornó los cultivos a la Tierra. En total, soportaron unos 16 meses en el exterior de la ISS. Unos sensores midieron y registraron los cambios de temperatura y la cantidad de radiación cósmica.
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Después de su regreso de la ISS, casi todas las muestras de algas se desarrollaron formando nuevas poblaciones. (Foto: © Thomas Leya/Fraunhofer IZI-BB)
Los investigadores no solo buscaban averiguar si las algas sobrevivirían en una órbita próxima a la Tierra; también querían saber las reacciones exactas de los organismos en el vacío ante la radiación UVA, UVB y UVC. Preveían que sobrevivirían al vacío y a unas fluctuaciones de temperatura de entre 20 grados centígrados bajo cero y 50 sobre cero, así como a la radiación UVA y UVB. Pero se sorprendieron al descubrir que las cepas de las algas salieron asimismo indemnes ante porciones de la muy dañina radiación UVC. Lo que es más, las algas verdes sobrevivieron sorprendentemente bien en la sequedad a la que fueron sometidas.


