Geología
Elevación del terreno por la dilatación térmica de una antigua explosión nuclear subterránea
Un nuevo análisis de datos satelitales de finales de la década de 1990, es el primero en documentar la elevación por dilatación térmica de un terreno ubicado sobre una zona subterránea de pruebas nucleares, en China.
La técnica usada para este estudio puede ser de utilidad para la comunidad científica a la hora de analizar la fuerza de una detonación nuclear.
En el pasado, los satélites han sido utilizados para buscar hundimientos de terrenos como señales reveladoras de la realización de pruebas nucleares. Ésta es la primera vez que la elevación del terreno se ha correlacionado con una prueba nuclear. Las condiciones para que dicha elevación se produzca en los términos tratados en el nuevo estudio tienen que ser muy específicas, y el método usado en el estudio no funciona en cualquier ubicación.
El objetivo del estudio fue Lop Nor, una zona de pruebas nucleares en China, utilizada con ese propósito en tres ocasiones: 21 de Mayo de 1992, 15 de Mayo de 1995, y 17 de Agosto de 1995. El equipo de Paul Vincent, geofísico en la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos, analizó las imágenes obtenidas mediante radar de apertura sintética interferométrica (InSAR, por sus siglas en inglés) durante varios años, detectando un cambio en la superficie que empezó cuatro años después de las pruebas.
La elevación fue menor de 5 centímetros.![[Img #6746]](upload/img/periodico/img_6746.jpg)
En anteriores estudios, los investigadores ya comprobaron que el calor de una detonación nuclear subterránea se propaga lentamente hacia la superficie. En la mayoría de los sitios, incluyendo un polígono de pruebas en Nevada, Estados Unidos, esa señal de calor se disipa lateralmente cuando alcanza el nivel freático, que suele estar a bastante profundidad bajo la superficie.
En Lop Nor, sin embargo, la capa freática está sólo a unos tres metros bajo la superficie. Debido a ello, la columna de agua subterránea calentada tarda cuatro años en llegar a esa altura. Cuando la alcanza, eleva ligeramente el terreno sobre el punto subterráneo de la detonación, lo suficiente como para ser detectado a través de las imágenes de radar InSAR.
En la investigación también han trabajado Sean Buckley del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Dochul Yang de la Universidad de Texas en Austin, y Steve Carle del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, ubicado en Livermore, Estados Unidos.

