Medicina
Inesperada continuación de un estudio pionero sobre el colesterol bueno y el malo
Un conjunto de tarjetas perforadas de un importante estudio publicado en 1966, y el trabajo de comprobar, décadas después, el estado de salud de los participantes, ha permitido obtener el análisis de los efectos de las lipoproteínas sobre la enfermedad coronaria a lo largo de más años que en cualquier otro estudio previo.
Las lipoproteínas son moléculas grasas que transportan el colesterol en la sangre. El colesterol se divide en lipoproteínas de alta densidad, que constituyen el llamado colesterol bueno, y las lipoproteínas de baja densidad, que constituyen el colesterol malo. Eso es algo bien conocido en la actualidad. Pero fue una idea revolucionaria y polémica en la década de 1950, cuando John Gofman, del Laboratorio Nacional estadounidense Lawrence Berkeley, fue el primero en proponer que las partículas de lipoproteínas de alta y baja densidad están relacionadas con la enfermedad cardiaca.
Sin embargo, su investigación se topó con el escepticismo, así que Gofman comenzó un estudio sobre lipoproteínas en un grupo de 1.905 empleados en el mencionado laboratorio entre 1954 y 1956. Después de 10 años, hubo 38 nuevos casos de enfermedad cardiaca. En 1966, Gofman informó de que los hombres que desarrollaban enfermedad cardiaca tenían menores niveles de colesterol bueno.
Pasarían varios años más para que el trabajo de Gofman ganara aceptación en la comunidad científica. Gofman abandonó la investigación de lipoproteínas en la década de 1960 para iniciar un estudio pionero de los efectos biológicos de bajas dosis de radiación. En 2007, falleció.
Su estudio del colesterol en Livermore acumuló polvo durante muchos años, hasta que Paul Williams del propio laboratorio redescubrió las tarjetas perforadas del estudio. Al darse cuenta de que había descubierto una mina de oro epidemiológica, Williams verificó la autenticidad de las tarjetas. También encontró una vieja máquina de tarjetas perforadas con la que extraer sus datos. Entonces, con la ayuda de sus colaboradores, localizó y contactó al 97 por ciento de las personas del estudio de Gofman durante los siguientes nueve años.
Los registros médicos fueron obtenidos y revisados por un médico, Daniel Feldman.
Esta continuación de aquel estudio pionero descubrió 363 casos de enfermedad coronaria. Los investigadores constataron que el colesterol bueno disminuyó el riesgo de padecer enfermedad cardiaca en los sujetos de estudio. Los nuevos resultados respaldan las conclusiones a las que llegó Gofman en 1966.
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