Artículo de Julio Rodríguez, en ¡Cuánta Ciencia!, que recomendamos por su interés.
Desde la lucha entre poderosos ciervos en celo, a la incursión sorpresa de un chimpancé al amanecer, la violencia en la naturaleza es perpetrada por machos que luchan entre sí compitiendo por emparejarse con las hembras.
Un nuevo estudio aporta pruebas fehacientes de que ocurre lo mismo con los seres humanos.
Las diferencias culturales, los recursos limitados y los avances tecnológicos también juegan un papel importante –por supuesto-, pero este estudio sugiere que la causa última de la guerra humana es provocada por el instinto sexual masculino.
El artículo, publicado en ¡Cuánta Ciencia!, se puede leer
aquí.