Arqueología
Investigando una reliquia asociada a un supuesto milagro de san Francisco de Asís
Lo que queda de un saco con el que, según la leyenda, san Francisco de Asís envió pan empleando a un ángel como medio de transporte, ha sido analizado en una investigación encaminada a determinar si al menos la reliquia data de la época en la que supuestamente ocurrió el hecho que se calificó de sobrenatural.
Según la leyenda, el saco apareció milagrosamente en el umbral del monasterio franciscano de Folloni, cerca de Montella, en el sur de Italia, en el invierno de 1224, conteniendo pan, el cual habría sido enviado por san Francisco de Asís, quien en ese momento estaba en Francia. El pan fue supuestamente traído hasta el monasterio por un ángel.
Durante 300 años, el saco fue utilizado como mantel para el altar. Durante este periodo se recortaron trozos, que se entregaron a otras instituciones religiosas en Italia. Después de un terremoto en 1732, se construyó un nuevo monasterio y los restantes fragmentos del saco fueron enclaustrados. En 1807 fueron trasladados a la iglesia principal, Santa María del Piano. En 1817 la mitad de la tela fue retornada al monasterio. En 1999, la mitad restante fue devuelta también. Hoy en día, los fragmentos de la tela se hallan en un relicario.
Un equipo de científicos de Dinamarca, Italia y Países Bajos, liderado por Kaare Lund Rasmussen de la Universidad del Sur de Dinamarca, ha tenido la oportunidad de analizar los supuestos fragmentos del saco de pan.
Los resultados del análisis mediante carbono-14 indican que la tela data del período 1220-1295. La edad concuerda por tanto con la leyenda.
Los investigadores también buscaron rastros de pan en la tela. Lo hicieron buscando ergosterol, un esterol relacionado con los hongos y presente en varios tipos de moho. El ergosterol puede ser un biomarcador potencial de fermentación, horneo o agricultura.
Los análisis muestran que probablemente el saco albergó pan. Se ignora cuándo, pero es improbable que fuera después de 1732, cuando los fragmentos del saco fueron enclaustrados para protegerlos. Es más probable que el pan estuviera en contacto con la tela durante los siglos en los que esta fue utilizada como mantel de altar, o que efectivamente estuviera dentro del saco, quizá en esa fría noche de invierno de 1224.
Las mediciones científicas por supuesto no pueden demostrar toda la veracidad de una leyenda como esta ni respaldar creencias religiosas. Lo que único que pueden hacer es demostrar la falsedad del objeto analizado (por ejemplo por ser posterior a la época en la que supuestamente intervino en los sucesos narrados por la leyenda) o mostrar que por lo menos sí tiene la antigüedad idónea y que sus rasgos fisicoquímicos encajan con circunstancias ambientales de lo narrado por la leyenda. De ese modo, se puede determinar si un objeto es un fraude porque nunca estuvo vinculado con los hechos en los que se le atribuye participación o si, por el contrario, pudo estar presente desde el punto de vista estrictamente histórico.



