Psicología
El lado oculto de la discriminación laboral por anomalías faciales
La sabiduría popular ya lo decía, pero ahora una investigación lo ha corroborado científicamente: Las personas con marcas de nacimiento, cicatrices u otras anomalías faciales son más propensas a ser evaluadas negativamente en las entrevistas de trabajo. Y no sólo por prejuicios directos, sino también por un fenómeno más sutil.
Al evaluar a los candidatos en una entrevista, es importante recordar lo que dicen. Sin embargo, la psicóloga Mikki Hebl de la Universidad Rice, y Juan Madera de la Universidad de Houston, ambas instituciones en Estados Unidos, han comprobado que los entrevistadores tienden a distraerse ante los rasgos faciales anómalos y eso les lleva a prestar menos atención a las respuestas y demás comentarios de los candidatos. Si el entrevistador recuerda menos información sobre ciertos candidatos competentes, como consecuencia de que se distrajo con sus rasgos faciales, eso tiende a disminuir el valor de esos candidatos en la evaluación que hace de ellos.
En la primera tanda de experimentos, participaron 171 estudiantes universitarios que observaron una entrevista a través de un ordenador, mientras se rastreaba la actividad de sus ojos. Después de la entrevista, se les pidió recordar datos sobre el candidato.
Al mirar a otra persona durante una conversación, la atención se dirige de modo natural siguiendo un patrón triangular alrededor de los ojos y la boca. En los experimentos, se rastreó la cantidad de atención prestada fuera de esta región, y se constató que cuanto más atención dedicaban los entrevistadores a los rasgos faciales anómalos, menos recordaban del contenido de la entrevista con el candidato. Y cuanto menos recordaban de esa entrevista, peor era su evaluación de este último.
La segunda tanda de experimentos se hizo mediante entrevistas frente a frente, con candidatos que tenían una marca de nacimiento facial y 38 directivos que tenían una amplia experiencia en entrevistar candidatos a ocupar puestos laborales.
A pesar de la mayor edad, experiencia y educación de los entrevistadores, les fue difícil controlar sus reacciones ante los rasgos anómalos. De hecho, los efectos de estos rasgos fueron más marcados en este grupo de entrevistadores, lo cual probablemente se debe a que las entrevistas se hicieron frente a frente.
Hebl y Madera esperan que su investigación sirva para concienciar a la sociedad de la existencia de esta forma inadvertida de discriminación laboral.![[swf object]](images/blank.gif)



