Psicología
Las imperfecciones sutiles que le dan más vida a un ritmo percusivo
En la música, la perfección absoluta a veces puede sonar demasiado fría, como más propia de una máquina que de un ser humano. En el caso de la percusión, como ningún músico sigue el ritmo con una precisión total, los ritmos generados electrónicamente necesitan a menudo ser "humanizados". Eso se hace procesándolos a posteriori en los estudios de grabación para hacerlos sonar más naturales. Específicamente, cada golpe en la percusión es adelantado o atrasado unas fracciones de segundo de forma aleatoria.
Un equipo de científicos del Instituto Max Planck para la Dinámica y la Autoorganización, la Universidad de Gotinga, y el Centro Bernstein para la Neurociencia Computacional en Gotinga, las tres instituciones en Alemania, han descubierto ahora que ese método de humanización de los ritmos no refleja las leyes estadísticas que gobiernan la música interpretada por humanos.
Las pequeñas desviaciones con respecto a la sincronía perfecta que se encuentran incluso en las ejecuciones de percusionistas muy capacitados no son del todo aleatorias. La investigación muestra que estas fluctuaciones están en realidad correlacionadas a través de largos períodos de tiempo.
En los experimentos de audición, la música producida siguiendo las pautas del nuevo hallazgo fue percibida por la mayoría de los oyentes como más placentera que con ritmos modificados de manera aleatoria.![[Img #5925]](upload/img/periodico/img_5925.jpg)
Hasta los percusionistas más profesionales incurren en pequeños errores de sincronía al marcar o seguir el ritmo de la pieza. Comparando sus golpes con los de un metrónomo eléctrico, uno siempre puede encontrar ligeras desviaciones. Éstas son tan pequeñas como del orden de unos pocos milisegundos, pero muchos amantes de la música afirman no sólo percibir esas diferencias, sino también disfrutarlas. Significativamente, en las pruebas de audición musical, los oyentes experimentados encontraron mucho más placentera la versión de la pieza con fluctuaciones de sincronía correlacionadas a través de largos períodos de tiempo. Y, a pesar de su "inexactitud", también identificaron esta versión como la más precisa.
Este toque humano colorea de forma única, y hasta cierto punto irrepetible, una pieza musical cada vez que es tocada.
En la investigación han trabajado Theo Geisel, director del Instituto Max Planck para la Dinámica y la Autoorganización, quien además toca el saxofón, Holger Hennig y Ragnar Fleischmann, del mismo instituto, y Anneke Fredebohm, del Instituto de Psicología de la Universidad de Gotinga.

