Medicina
Detección de ataques peligrosos de epilepsia gracias a pulseras inteligentes
Los dispositivos inteligentes en forma de pulsera podrían mejorar la detección y caracterización de los ataques en pacientes con epilepsia, según un trabajo publicado en la revista del mismo nombre.
Dado que algunos de estos ataques pueden desembocar en muerte súbita, se hace muy necesario utilizar este tipo de aparatos para monitorizar los ataques epilépticos. Las muertes súbitas, en todo caso, son raras, pero son un peligro para los pacientes de epilepsia, y a menudo ocurren de noche.
El mejor sistema para vigilar los ataques de epilepsia es la videoelectroencefalografía, pero este solo está disponible en las unidades clínicas especializadas y por tanto su uso cotidiano no es viable. Así que los médicos a menudo deben fiarse de los propios pacientes o sus cuidadores en relación al número de ataques que han sufrido, lo cual a veces no es muy preciso.
Los científicos Giulia Regalia y Francesco Onorati han estado intentando desarrollar mejores métodos de vigilancia. Junto con sus colegas examinaron el potencial de los sistemas ponibles y automatizados a la hora de detectar y caracterizar los ataques epilépticos convulsivos. Para ello usaron tres pulseras diferentes capaces de registrar dos señales, la actividad electrodérmica y la proporcionada por unos acelerómetros, las cuales normalmente exhiben cambios marcados en el comienzo de un ataque convulsivo. A partir de estas pruebas obtuvieron 5.928 horas de datos procedentes de 69 pacientes, incluyendo 55 ataques epilépticos convulsivos de 22 pacientes.
![[Img #58182]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/12_2019/8545_epilepsy-623346_1280.jpg)
Convulsión epiléptica. (Foto: Pixabay)
Los detectores de muñeca mostraron una alta sensibilidad (se detectaron el 95% de los ataques), manteniendo al mismo tiempo una tasa de falsas alarmas a un nivel soportable (en promedio, una cada 4 días).
Además de detectarlos, el método reveló ciertas características de los ataques, las cuales podrían ayudar a alertar a médicos y pacientes ante aquellos que son potencialmente peligrosos y mortales.
En base a los resultados, queda claro que los cuidadores no necesitarán estar continuamente junto a los pacientes, lo cual beneficiará de forma notable a la calidad de vida de ambos.


