Astronomía
SuperBIT, el revolucionario telescopio que trabajará volando en globo
SuperBIT será un nuevo tipo de telescopio astronómico. Transportado por un globo de helio del tamaño de un estadio de fútbol, el SuperBIT ascenderá por encima del 99,5% de la atmósfera terrestre, lo que le librará de buena parte de las limitaciones en sensibilidad óptica que afectan a los telescopios ubicados en la superficie de la Tierra, y lo hará casi igual a un telescopio espacial pero con un coste muchísimo menor.
Si no surgen contratiempos, el SuperBIT (Superpressure Balloon-borne Imaging Telescope) hará su debut operativo el próximo mes de abril y cuando entre en servicio debería obtener imágenes de alta resolución que rivalicen con las del telescopio espacial Hubble.
Las universidades de Durham (Reino Unido), Toronto (Canadá) y Princeton (Estados Unidos) así como la NASA y la Agencia Espacial Canadiense han trabajado juntas en la construcción de este telescopio.
El SuperBIT tiene un espejo de 0,5 metros de diámetro y es transportado a 40 kilómetros de altura por un globo de helio con un volumen de 532.000 metros cúbicos.
Su último vuelo de prueba demostró una extraordinaria estabilidad al apuntar hacia sus objetivos de observación. Esto debería permitir al telescopio obtener imágenes tan nítidas como las que consigue el telescopio espacial Hubble.
Aunque el concepto básico es simple, nadie antes del SuperBIT había emprendido un proyecto comparable. Ello se debe no solo a que resulta muy difícil lograr la estabilidad necesaria, sino también a que los globos convencionales solo pueden permanecer en el aire durante unas pocas noches con sus respectivos días, un período demasiado corto para el tiempo de observación que suelen exigir muchas de las investigaciones astronómicas típicas de hoy en día.
Sin embargo, la NASA desarrolló recientemente globos capaces de retener el helio durante meses, y ello ha sido la base para hacer realidad el SuperBIT.
![[Img #64443]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/07_2021/6113_superbit-el-revolucionario-telescopio.jpg)
El globo del SuperBIT durante un vuelo de pruebas. (Foto: Richard Massey / Durham University)
Cuando el SuperBIT inicie su vuelo científico en abril, lo hará desde Wanaka, Nueva Zelanda. Llevado por vientos estacionales estables, circunnavegará la Tierra varias veces, tomando imágenes del cielo durante toda la noche y utilizando luego paneles solares para recargar sus baterías durante el día.
El coste del SuperBIT es casi mil veces menor que el de un satélite con las mismas prestaciones. No solo el vuelo de los globos es más barato que el combustible de los cohetes, sino que la capacidad de devolver la carga útil a la superficie de la Tierra y relanzarla luego significa que puede ser reparada y dotada de mejoras técnicas fácilmente.
Los satélites astronómicos deben funcionar sin mantenimiento ni reparaciones, ya que repararlos en órbita o traerlos de regreso a la Tierra para hacer aquí tal labor y luego volverlos a enviar al espacio, es muy caro y en algunos casos además resulta técnicamente inviable. Para minimizar el riesgo de averías, suelen tener redundancia para todos sus sistemas (si uno falla, su “hermano gemelo” le sustituye). La redundancia no es tan cara como las otras opciones, pero aún así eleva el coste de manera notable y además implica usar siempre el mismo tipo de hardware, sin posibilidad de actualizaciones periódicas, pese a que las cámaras digitales modernas mejoran cada año. En cambio, gracias a las características del SuperBIT, el equipo de investigadores compró una cámara de última generación para el último vuelo de prueba de SuperBIT unas semanas antes del lanzamiento. Queda claro que este telescopio cuasiespacial seguirá siendo actualizable y podrá tener nuevos instrumentos en cada vuelo si ello se desea. (Fuente: NCYT de Amazings)



