Ciencia Polar
La carrera al Polo Sur: Amundsen contra Scott, una historia de exploración y tragedia
En el gélido e implacable paisaje de la Antártida, entre 1910 y 1912, se desarrolló una de las historias más apasionantes y dramáticas de la exploración humana: la carrera por ser los primeros en alcanzar el Polo Sur. Los protagonistas fueron dos líderes carismáticos y sus respectivas expediciones: el noruego Roald Amundsen y el británico Robert Falcon Scott. Este episodio, conocido como "La Carrera al Polo Sur", no solo marcó un hito en la historia de la exploración, sino que también dejó lecciones imperecederas sobre preparación, liderazgo y resistencia humana.
Los preparativos: dos filosofías opuestas
Roald Amundsen, un explorador experimentado en condiciones árticas, adoptó un enfoque meticuloso y pragmático. Con una flota de perros de trineo cuidadosamente seleccionados, equipo optimizado y ropa adaptada al clima polar, Amundsen demostró una comprensión profunda de las exigencias del entorno antártico. Además, su campamento base, llamado Framheim, fue estratégicamente ubicado en la Barrera de Ross, acortando la distancia al Polo.
Por otro lado, Robert Falcon Scott lideró la Expedición Terra Nova, respaldada por el orgullo nacional británico. Scott optó por una combinación de métodos de transporte, incluyendo caballos de Mongolia, motonieves experimentales y trineos humanos. Sin embargo, los caballos no estaban bien adaptados al clima extremo, y las motonieves resultaron poco confiables. La carga logística y la falta de flexibilidad en sus planes serían factores determinantes en el desenlace de su misión.
![[Img #74944]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/01_2025/9561_1080px-aan_de_zuidpool_-_p1913-160.jpg)
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La travesía al Polo
El 20 de octubre de 1911, Amundsen y su equipo partieron hacia el Polo Sur. Confiando plenamente en sus perros de trineo y en su experiencia previa, lograron mantener un ritmo constante y eficiente. Amundsen también marcó cuidadosamente su ruta con banderas negras visibles a la distancia, minimizando el riesgo de perderse en el vasto desierto blanco.
Scott, en cambio, salió el 1 de noviembre de 1911. Su expedición enfrentó dificultades desde el principio: los caballos sucumbieron rápidamente al frío extremo, y los miembros del equipo se vieron obligados a tirar de los pesados trineos. Las condiciones climáticas adversas y los problemas de navegación agravaron la situación.
El triunfo y la tragedia
El 14 de diciembre de 1911, Amundsen y su equipo alcanzaron el Polo Sur, plantando la bandera noruega y dejando una tienda con suministros y una carta para Scott. El regreso a Framheim fue igualmente exitoso, y Amundsen volvió a Noruega como un héroe.
Scott y su equipo llegaron al Polo el 17 de enero de 1912, solo para encontrar la tienda de Amundsen y la confirmación de su derrota. Desmoralizados, emprendieron el largo camino de regreso. Las condiciones empeoraron dramáticamente: tormentas de nieve, congelación y falta de suministros causaron estragos. Uno a uno, los miembros del equipo sucumbieron. Scott y los últimos dos sobrevivientes murieron en su tienda, a solo 18 kilómetros de un depósito de suministros.
Lecciones de una epopeya polar
La "Carrera al Polo Sur" es un relato de contrastes: Amundsen personifica la preparación metódica y la adaptación a las condiciones extremas, mientras que Scott representa el heroísmo y la tragedia de la exploración impulsada por la ambición y el deber nacional. Este episodio histórico subraya la importancia de la planificación, el conocimiento del entorno y la capacidad de adaptarse a lo desconocido.
Hoy en día, las huellas de ambos exploradores permanecen como un recordatorio del espíritu humano para desafiar lo imposible, así como de los riesgos inherentes a las empresas que empujan los límites de lo conocido.



