Biología
Cómo la selección natural convirtió toxinas en armas biológicas
El veneno es una de las adaptaciones más fascinantes —y temidas— de la naturaleza. Presente en serpientes, arañas, escorpiones, medusas, moluscos e incluso algunos mamíferos, el veneno no es un simple cóctel químico letal, sino el resultado de millones de años de evolución. Desde una perspectiva evolutiva, el veneno representa una auténtica innovación biológica, optimizada por la selección natural para cazar, defenderse o competir.
Pero ¿cómo surgió el veneno? ¿Evolucionó una sola vez o múltiples? ¿Qué presiones selectivas favorecieron su aparición? La biología evolutiva y la genómica moderna empiezan a ofrecer respuestas sorprendentemente claras.
¿Qué es exactamente el veneno desde el punto de vista evolutivo?
En términos científicos, un veneno es una secreción bioquímica producida por un organismo y administrada activamente a otro, normalmente mediante mordedura, picadura o aguijón, con efectos fisiológicos que benefician al productor.
Evolutivamente, el veneno se distingue de las toxinas pasivas (como las de plantas venenosas) porque requiere:
-Un sistema de producción (glándulas especializadas).
-Un sistema de inoculación.
-Una función adaptativa clara (supervivencia o reproducción).
![[Img #77652]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/12_2025/1833_scorpion-1165688_1280.jpg)
El origen evolutivo del veneno: una historia de convergencia
Uno de los descubrimientos clave de las últimas décadas es que el veneno no tiene un único origen evolutivo. Al contrario, ha aparecido de forma independiente decenas de veces en distintos linajes animales. Este fenómeno se conoce como evolución convergente.
Ejemplos destacados:
-Serpientes, lagartos venenosos y escorpiones.
-Arañas y ciempiés.
-Conos marinos (Conus), moluscos sorprendentemente letales.
-Mamíferos como el ornitorrinco o algunos musarañas.
La repetición del mismo rasgo en linajes no emparentados indica que el veneno es una solución evolutiva altamente eficaz ante ciertos desafíos ecológicos.
De proteínas normales a armas moleculares
La genómica comparada ha revelado un dato crucial: muchos venenos evolucionaron a partir de proteínas normales con funciones completamente distintas, como:
-Enzimas digestivas.
-Proteínas del sistema inmunitario.
-Reguladores celulares.
A través de procesos como:
-Duplicación génica.
-Mutaciones acumulativas.
-Cambios en la expresión génica,
estas proteínas fueron “reutilizadas” y afinadas hasta convertirse en potentes toxinas. La evolución no crea desde cero: modifica lo que ya existe.
¿Para qué sirve el veneno? Presiones selectivas clave
Desde el punto de vista evolutivo, el veneno proporciona ventajas claras:
1. Captura de presas
Permite inmovilizar rápidamente presas grandes, rápidas o peligrosas, reduciendo el riesgo para el depredador.
2. Defensa
Un veneno eficaz disuade a depredadores potenciales, incluso tras un solo encuentro.
3. Eficiencia energética
Matar o paralizar rápidamente ahorra energía, un factor crítico en la supervivencia.
Estas ventajas explican por qué la selección natural ha favorecido repetidamente la aparición del veneno en ecosistemas muy distintos.
La carrera armamentista evolutiva
El veneno no evoluciona en aislamiento. Presas y depredadores entran en una carrera armamentista evolutiva:
-Las presas desarrollan resistencias.
-Los depredadores refinan y diversifican sus toxinas.
Este proceso explica la extraordinaria complejidad química de muchos venenos modernos, algunos con cientos de componentes distintos, cada uno dirigido a un blanco molecular específico.
Un rasgo antiguo, pero en constante evolución
Los registros fósiles y los relojes moleculares sugieren que el veneno surgió muy temprano en la historia animal, posiblemente hace más de 500 millones de años. Sin embargo, lejos de ser un rasgo “cerrado”, sigue evolucionando hoy.
Los estudios actuales muestran que:
-Los genes del veneno evolucionan más rápido que otros.
-Pequeños cambios genéticos pueden alterar drásticamente su efecto.
-La diversidad de venenos es mucho mayor de lo que se pensaba.
Más allá del miedo: el veneno como herramienta científica
Paradójicamente, aquello que durante siglos inspiró terror se ha convertido en una fuente de conocimiento y medicina. Muchos fármacos modernos para:
-Hipertensión.
-Dolor crónico.
-Trastornos neurológicos,
derivan directamente del estudio de venenos animales.
Desde la óptica evolutiva, esto refuerza una idea poderosa: la selección natural es una ingeniera molecular extraordinaria.

