Psicología
Por qué las pupilas se dilatan con las emociones
Las pupilas no solo regulan la cantidad de luz que entra en nuestros ojos. Desde hace décadas, la ciencia ha demostrado que también reaccionan de forma inmediata a nuestras emociones, convirtiéndose en un auténtico “termómetro emocional”. Alegría, miedo, atracción o estrés pueden reflejarse en milisegundos en el tamaño de nuestras pupilas, incluso aunque intentemos ocultar lo que sentimos.
Este fenómeno, estudiado por la neurociencia, la psicología y la biología evolutiva, revela hasta qué punto mente y cuerpo están profundamente conectados.
¿Qué son las pupilas y cómo funcionan?
Las pupilas son el orificio central del iris y su función principal es controlar la entrada de luz al ojo.
-Se dilatan (midriasis) en condiciones de poca luz.
-Se contraen (miosis) cuando hay mucha iluminación.
Este proceso está regulado por el sistema nervioso autónomo, que actúa sin control consciente. Y aquí está la clave: ese mismo sistema es el que gestiona nuestras respuestas emocionales.
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La conexión entre pupilas y emociones
Cuando experimentamos una emoción intensa, el cerebro activa automáticamente el sistema nervioso simpático, responsable de las respuestas de alerta y excitación. Como consecuencia, las pupilas se dilatan, incluso si la iluminación no cambia.
Emociones que provocan dilatación pupilar
Diversos estudios científicos han demostrado que las pupilas se dilatan ante:
-Atracción y deseo
-Miedo y ansiedad
-Alegría y sorpresa
-Ira
-Interés cognitivo y concentración
Cuanto más intensa es la emoción, mayor suele ser la dilatación pupilar.
Atracción y pupilas: cuando los ojos no mienten
Uno de los hallazgos más conocidos es la relación entre dilatación pupilar y atracción sexual o emocional. Investigaciones clásicas del psicólogo Eckhard Hess mostraron que las pupilas se agrandan al observar rostros atractivos, incluso sin que la persona sea consciente de ello.
Desde un punto de vista evolutivo, esta señal podría haber servido como un indicador inconsciente de interés y receptividad, influyendo en la comunicación no verbal entre seres humanos.
El papel del cerebro: amígdala y locus coeruleus
La reacción pupilar ante las emociones está vinculada a estructuras cerebrales clave:
-La amígdala, que procesa emociones como el miedo o la excitación.
-El locus coeruleus, una región implicada en la atención y el estado de alerta.
Cuando estas áreas se activan, envían señales que provocan la dilatación de las pupilas, preparando al organismo para reaccionar.
Pupilas, estrés y carga mental
No solo las emociones “clásicas” afectan a las pupilas. El estrés, la fatiga mental o una tarea cognitivamente exigente también provocan dilatación pupilar. Por eso, hoy en día se utiliza el análisis pupilar en:
-Estudios de neurociencia cognitiva
-Evaluación de estrés laboral
-Investigación en inteligencia artificial y usabilidad
-Diagnóstico en neurología y psiquiatría
¿Podemos controlar la reacción de nuestras pupilas?
No. La respuesta pupilar es involuntaria. Aunque una persona intente disimular lo que siente, sus pupilas pueden delatarla. Precisamente por eso, el análisis de la mirada se considera una herramienta objetiva para estudiar las emociones humanas.

