Ecología
¿Es posible consumir pescado de forma sostenible en un mundo cada vez más poblado?
El pescado ha sido durante milenios una de las principales fuentes de proteína para la humanidad. Sin embargo, con una población mundial que ya supera los 8.000 millones de personas y sigue creciendo, la pregunta es inevitable: ¿podemos seguir consumiendo pescado de forma sostenible sin agotar los océanos? La respuesta corta es sí, pero solo si cambiamos de manera profunda cómo pescamos, producimos y consumimos este recurso.
El desafío: más población, más presión sobre los océanos
Según la FAO, más del 35 % de las poblaciones de peces del mundo están sobreexplotadas. Este dato es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el consumo global de pescado se ha duplicado desde los años 60, impulsado por el crecimiento demográfico, la urbanización y el reconocimiento de sus beneficios para la salud.
El problema no es solo cuánto pescado comemos, sino cómo lo obtenemos. La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, junto con técnicas destructivas como el arrastre de fondo, ha acelerado el deterioro de los ecosistemas marinos.
Pesca sostenible: qué significa realmente
Hablar de pesca sostenible no es solo un eslogan. Significa capturar pescado a un ritmo que permita a las poblaciones regenerarse, minimizando el impacto sobre otras especies y sobre los hábitats marinos.
Entre las prácticas clave de la pesca sostenible destacan:
-Cuotas basadas en evidencia científica, que evitan la sobrepesca.
-Artes de pesca selectivas, que reducen las capturas accidentales.
-Protección de zonas marinas, donde los peces puedan reproducirse.
Cuando estas medidas se aplican correctamente, los resultados son claros: poblaciones de peces más estables y ecosistemas más resilientes.
![[Img #77661]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/12_2025/6432_dried-fish-7765491_1280.jpg)
La acuicultura: ¿parte del problema o de la solución?
La acuicultura, o cría de peces en cautividad, ya proporciona más de la mitad del pescado que se consume en el mundo. Bien gestionada, puede ser una pieza clave para alimentar a una población creciente sin depender exclusivamente de la pesca salvaje.
No obstante, no toda la acuicultura es sostenible. Los modelos más prometedores incluyen:
-Acuicultura multitrófica, que integra varias especies para reducir residuos.
-Cría de especies herbívoras u omnívoras, como la tilapia o la carpa, con menor impacto ambiental.
-Reducción del uso de harina de pescado, sustituyéndola por proteínas vegetales o alternativas innovadoras.
El papel del consumidor: decisiones que importan
Aunque el reto es global, el consumidor tiene más poder del que imagina. Elegir pescado sostenible envía una señal clara al mercado. Algunas recomendaciones prácticas son:
-Buscar certificaciones fiables como MSC o ASC.
-Variar las especies consumidas y evitar centrarse siempre en las más populares.
-Priorizar productos locales y de temporada.
Cambiar nuestros hábitos puede reducir la presión sobre especies sobreexplotadas y favorecer modelos responsables.
Entonces, ¿es posible un consumo de pescado sostenible?
Desde un punto de vista científico, sí es posible consumir pescado de forma sostenible incluso con una población mundial en aumento, pero no es automático ni garantizado. Requiere cooperación internacional, políticas basadas en ciencia, innovación tecnológica y consumidores informados.

