Antropología
Cuándo los europeos empezaron a digerir la leche en la edad adulta
Beber un vaso de leche parece hoy un gesto cotidiano en gran parte de Europa. Sin embargo, durante la mayor parte de la historia humana, hacerlo en la edad adulta era sinónimo de dolor abdominal, diarrea y malestar. La capacidad de digerir la leche más allá de la infancia —conocida como persistencia de la lactasa— es una adaptación relativamente reciente desde el punto de vista evolutivo. ¿Cuándo empezó realmente en Europa? ¿Por qué algunos europeos pueden digerir la leche y otros no? La respuesta combina genética, arqueología y cultura.
Qué es la persistencia de la lactasa y por qué es excepcional
Todos los mamíferos producen la enzima lactasa durante la infancia. Esta enzima descompone la lactosa, el azúcar principal de la leche. Tras el destete, la producción de lactasa se reduce drásticamente, lo que provoca intolerancia a la lactosa en la edad adulta.
Lo extraordinario es que en algunas poblaciones humanas —especialmente en Europa— una mutación genética permitió mantener activa la producción de lactasa durante toda la vida. Desde una perspectiva evolutiva, esto es una rareza: se trata de uno de los ejemplos mejor documentados de coevolución gen-cultura.
El origen del consumo de leche en Europa
La llegada de la ganadería (hace unos 9.000 años)
La historia comienza en el Neolítico, cuando la agricultura y la ganadería llegaron a Europa desde el Próximo Oriente, aproximadamente entre 9.000 y 7.500 años antes del presente. Los primeros agricultores europeos criaban vacas, ovejas y cabras, y ya utilizaban sus productos.
Sin embargo, los estudios genéticos y osteoarqueológicos muestran algo sorprendente: Consumían leche, pero no la digerían bien en la edad adulta.
La solución era transformar la leche en queso, yogur o kéfir, procesos que reducen el contenido de lactosa y facilitan su digestión.
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¿Cuándo apareció la capacidad de digerir la leche en adultos?
La mutación clave
La mutación genética más importante asociada a la persistencia de la lactasa en Europa es la −13910*T, situada cerca del gen LCT. Los análisis de ADN antiguo indican que:
-Hace 8.000–7.000 años: la mutación era prácticamente inexistente en Europa.
-Hace 6.000–5.000 años: empieza a aparecer, pero en porcentajes muy bajos.
-Hace 4.000–3.000 años: su frecuencia aumenta de forma rápida, especialmente en el norte y centro de Europa.
Este crecimiento explosivo indica una fuerte selección natural.
Por qué la leche dio una ventaja evolutiva
La gran pregunta es: ¿por qué esta mutación se expandió tan rápido?
Los investigadores proponen varias razones complementarias:
1. Fuente constante de energía
La leche aporta grasas, proteínas, calcio y azúcares en un solo alimento, especialmente valioso en épocas de malas cosechas.
2. Supervivencia en climas fríos
En el norte de Europa, con menos radiación solar, la leche ayudaba a absorber mejor el calcio y la vitamina D, reduciendo enfermedades óseas como el raquitismo.
3. Menor riesgo sanitario
La leche fresca de animales propios podía ser más segura que el agua contaminada, sobre todo en asentamientos densos.
Quienes podían digerir la lactosa vivían más y tenían más descendencia, haciendo que el gen se propagara rápidamente.
Europa no es un caso único (pero sí especial)
Aunque Europa suele citarse como ejemplo clásico, la persistencia de la lactasa evolucionó de forma independiente en otras regiones:
-África oriental (pastores masái, tutsi)
-Oriente Medio
-Asia meridional
Cada región desarrolló mutaciones distintas, pero con el mismo resultado: adultos capaces de digerir la leche. Esto refuerza la idea de que no es una “herencia europea”, sino una respuesta cultural y ecológica.
¿Cuántos europeos pueden digerir la leche hoy?
En la actualidad:
-Norte de Europa (Escandinavia, Países Bajos, Irlanda): hasta 90–95 % de persistencia de lactasa.
-Europa central: entre 60–80 %.
-Sur de Europa (España, Italia, Grecia): alrededor del 30–50 %.
Esto explica por qué la intolerancia a la lactosa sigue siendo común en el Mediterráneo, a pesar de una larga tradición ganadera.
Un cambio reciente en términos evolutivos
Desde el punto de vista de la evolución humana, 4.000 años es ayer. La capacidad de digerir leche en la edad adulta es una de las pruebas más claras de que:
-La evolución humana no se detuvo con la aparición de la agricultura.
-La cultura puede moldear directamente nuestros genes.
-Lo que hoy consideramos “normal” puede ser una excepción histórica.

