Entomología
El prodigioso olfato de las hormigas
Por fuera parecen simples insectos diminutos, pero bajo esa apariencia se esconde uno de los sistemas de comunicación química más sofisticados de la naturaleza. El olfato de las hormigas no solo les permite orientarse o encontrar comida: es la base sobre la que se organiza toda su sociedad. Sin él, las colonias —algunas con millones de individuos— serían imposibles.
¿Cómo “huelen” las hormigas?
Las hormigas no usan la nariz, sino principalmente sus antenas, auténticos laboratorios químicos en miniatura. Estas antenas están cubiertas de miles de sensilas, estructuras microscópicas capaces de detectar moléculas olorosas en concentraciones extremadamente bajas.
Cada sensila contiene neuronas especializadas que reaccionan ante sustancias concretas. El resultado es un sistema olfativo hiperespecializado, capaz de distinguir entre cientos —o incluso miles— de compuestos químicos diferentes.
Feromonas: el lenguaje secreto de las hormigas
El olfato de las hormigas está estrechamente ligado a las feromonas, sustancias químicas que funcionan como mensajes. A través de ellas, las hormigas pueden:
-Marcar caminos hacia fuentes de alimento
-Alertar de peligros inminentes
-Reconocer a miembros de su propia colonia
-Identificar a la reina
-Coordinar ataques o migraciones
Una sola gota de feromona puede desencadenar una reacción colectiva perfectamente sincronizada. Desde el punto de vista evolutivo, se trata de una forma de comunicación extraordinariamente eficiente.
![[Img #77699]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/01_2026/77_insect-56812_1280.jpg)
Reconocimiento colonial: saber quién es “de los nuestros”
Uno de los aspectos más sorprendentes del olfato de las hormigas es su capacidad para el reconocimiento social. Cada colonia posee un “perfil químico” único, basado en hidrocarburos presentes en el exoesqueleto de sus miembros.
Cuando dos hormigas se encuentran, se “olfatean” con las antenas. En fracciones de segundo, el sistema olfativo decide si se trata de una aliada o de una intrusa. Si el olor no coincide, la reacción suele ser inmediata y violenta.
Un olfato más preciso que muchos sensores humanos
Estudios recientes han demostrado que algunas especies de hormigas pueden detectar sustancias químicas en concentraciones inferiores a una parte por billón. Esta capacidad ha despertado el interés de la ciencia aplicada, especialmente en campos como:
-Robótica bioinspirada
-Detección de explosivos
-Monitoreo ambiental
-Investigación médica
Comprender cómo funciona el olfato de las hormigas podría ayudar a desarrollar sensores artificiales mucho más sensibles que los actuales.
El cerebro y el olfato: una conexión directa
En las hormigas, el olfato ocupa una parte desproporcionadamente grande del cerebro. Los lóbulos antenales, equivalentes al bulbo olfatorio en vertebrados, están altamente desarrollados. Esto refuerza la idea de que, para estos insectos, oler es más importante que ver.
De hecho, muchas especies viven bajo tierra o en entornos con poca luz, donde el olfato resulta mucho más fiable que la visión.

