Historia de la Ciencia
Manne Siegbahn: el científico que revolucionó la espectroscopía de rayos X
Manne Siegbahn es una de las figuras más influyentes de la física del siglo XX, aunque su nombre no siempre ocupa el lugar que merece fuera de los círculos académicos. Ganador del Premio Nobel de Física en 1924, su trabajo sentó las bases de la espectroscopía de rayos X moderna, una herramienta esencial hoy en campos tan diversos como la física, la química, la medicina y la astronomía.
Los primeros años de Manne Siegbahn
Karl Manne Georg Siegbahn nació el 3 de diciembre de 1886 en Örebro, Suecia. Desde joven mostró una inclinación natural hacia las ciencias exactas, lo que le llevó a estudiar física y matemáticas en la Universidad de Lund, una de las instituciones científicas más prestigiosas de Escandinavia.
Durante sus años de formación, Siegbahn se interesó por un fenómeno relativamente nuevo y misterioso en aquel momento: los rayos X, descubiertos apenas una década antes por Wilhelm Röntgen. Aquella curiosidad marcaría el rumbo de toda su carrera científica.
La revolución de la espectroscopía de rayos X
A comienzos del siglo XX, la espectroscopía de rayos X era todavía una técnica imprecisa. Los instrumentos disponibles no permitían medir con exactitud las longitudes de onda, lo que limitaba seriamente su utilidad científica.
Manne Siegbahn cambió esta situación de forma radical. Entre 1914 y 1920 desarrolló instrumentos de altísima precisión, mejorando tanto los detectores como los métodos de calibración. Gracias a estos avances, logró medir con gran exactitud los espectros característicos de rayos X emitidos por distintos elementos químicos.
Este trabajo permitió:
-Identificar elementos con mayor precisión
-Profundizar en la estructura interna del átomo
-Confirmar y ampliar modelos teóricos de la física atómica
Sus mediciones fueron tan fiables que muchas de ellas se convirtieron en referencias estándar durante décadas.
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El Premio Nobel de Física de 1924
En reconocimiento a sus contribuciones, Manne Siegbahn recibió el Premio Nobel de Física en 1924, “por sus descubrimientos e investigaciones en el campo de la espectroscopía de rayos X”.
El comité Nobel destacó no solo sus descubrimientos, sino también su capacidad para crear nuevas herramientas experimentales, algo que distingue a los grandes físicos experimentales de la historia.
Fundador de una escuela científica
Más allá de sus investigaciones, Siegbahn desempeñó un papel clave como formador de científicos. En 1937 fue nombrado director del Instituto Nobel de Física en Estocolmo, desde donde impulsó una escuela de investigación de primer nivel internacional.
Uno de los aspectos más fascinantes de su legado es su influencia familiar: su hijo, Kai Siegbahn, siguió sus pasos y ganó el Premio Nobel de Física en 1981 por el desarrollo de la espectroscopía electrónica de alta resolución. Pocas familias pueden presumir de una herencia científica tan excepcional.
Últimos años y fallecimiento
Manne Siegbahn continuó vinculado a la investigación y a la gestión científica hasta bien entrada su madurez. Falleció el 26 de septiembre de 1978 en Estocolmo, a los 91 años, dejando tras de sí una obra científica sólida y profundamente influyente.

