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Redacción
Jueves, 15 de Enero de 2026
Salud

Resaca etílica: qué la provoca realmente y por qué cada vez que bebes la sufres diferente

La resaca etílica es una experiencia casi universal tras una noche de consumo excesivo de alcohol. Dolor de cabeza, náuseas, sed intensa, fatiga, sensibilidad a la luz o dificultad para concentrarse son solo algunos de sus síntomas más habituales. Pero ¿qué ocurre exactamente en el organismo para que, horas después de beber, el cuerpo “pase factura”?

 

¿Qué es exactamente la resaca etílica?

 

Desde un punto de vista médico, la resaca etílica es el conjunto de síntomas físicos y cognitivos que aparecen cuando la concentración de alcohol en sangre vuelve a cero tras una intoxicación alcohólica aguda. Es decir, la resaca no se produce mientras aún hay alcohol circulando, sino cuando el cuerpo ya lo ha metabolizado.

 

1. Deshidratación y desequilibrio electrolítico

 

Uno de los motivos más conocidos de la resaca es la deshidratación. El alcohol inhibe la hormona antidiurética (vasopresina), lo que provoca que los riñones eliminen más agua de lo normal a través de la orina.

 

Consecuencias principales:

 

-Sed intensa

 

-Sequedad de boca

 

-Dolor de cabeza

 

-Mareos

 

Además, al orinar más, el organismo pierde electrolitos esenciales como sodio, potasio y magnesio, lo que contribuye a la debilidad muscular y al malestar general.

 

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2. Acetaldehído: el metabolito tóxico del alcohol

 

Cuando el hígado metaboliza el etanol, lo transforma primero en acetaldehído, una sustancia altamente tóxica y más dañina que el propio alcohol. Posteriormente, el acetaldehído se convierte en acetato, menos perjudicial.

 

Si el consumo es elevado, el acetaldehído se acumula temporalmente en el organismo, provocando:

 

-Náuseas y vómitos

 

-Sudoración

 

-Taquicardia

 

-Malestar general

 

Este compuesto es uno de los principales responsables del “envenenamiento” interno que caracteriza a la resaca.

 

3. Inflamación sistémica

 

El alcohol activa el sistema inmunitario como si el cuerpo estuviera luchando contra una infección. Se liberan citoquinas inflamatorias, que afectan al cerebro y a otros tejidos.

 

Este proceso inflamatorio explica síntomas como:

 

-Dolor corporal

 

-Sensación gripal

 

-Fatiga extrema

 

-Dificultad para pensar con claridad

 

En cierto modo, una resaca se parece más a una respuesta inflamatoria que a una simple consecuencia del cansancio.

 

4. Alteraciones del sueño

 

Aunque el alcohol puede inducir somnolencia, empeora la calidad del sueño. Reduce la fase REM y fragmenta el descanso nocturno, provocando despertares frecuentes.

 

Como resultado:

 

-El sueño no es reparador

 

-Aumenta la sensación de agotamiento

 

-Se agravan los problemas de concentración y memoria

 

Dormir muchas horas tras beber no equivale a descansar bien.

 

5. Bajadas de glucosa en sangre

 

El alcohol interfiere en la producción de glucosa por parte del hígado, lo que puede provocar hipoglucemia, especialmente en personas sensibles.

 

Esto se traduce en:

 

-Debilidad

 

-Temblor

 

-Sudor frío

 

-Irritabilidad y dificultad para concentrarse

 

Este efecto es más acusado cuando se bebe con el estómago vacío.

 

6. Congéneres: por qué algunos alcoholes dan más resaca

 

No todas las bebidas alcohólicas provocan la misma intensidad de resaca. Las bebidas oscuras (ron, whisky, brandy, vino tinto) contienen más congéneres, sustancias producidas durante la fermentación y el envejecimiento.

 

Los congéneres aumentan:

 

-La toxicidad hepática

 

-La respuesta inflamatoria

 

-La intensidad de la resaca

 

Por eso, bebidas claras como el vodka o la ginebra suelen asociarse a resacas algo más leves (aunque nunca inexistentes).

 

7. Factores individuales

 

La resaca no afecta igual a todas las personas. Influyen:

 

-La genética (capacidad para metabolizar el alcohol)

 

-El sexo

 

-La edad

 

-El peso corporal

 

-La tolerancia al alcohol

 

Por eso, dos personas que beben lo mismo pueden experimentar resacas muy diferentes.

 

La ciencia es clara: no existe una cura milagrosa para la resaca, solo estrategias preventivas como moderar el consumo, hidratarse adecuadamente, comer antes de beber y dormir bien. Porque, al final, la mejor forma de evitar la resaca sigue siendo no provocar al organismo más de lo que puede tolerar.

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