Ecología
Especies que volvieron de la extinción
Durante décadas —a veces siglos— figuraron en listas de especies extintas. Aparecían en manuales de zoología como ejemplos de pérdidas irreversibles causadas por el ser humano o por cambios ambientales. Sin embargo, contra todo pronóstico, algunos organismos han reaparecido vivos, desafiando nuestras certezas científicas y recordándonos cuánto queda por explorar en el planeta. Estos casos, conocidos como redescubrimientos de especies, se han convertido en auténticos hitos de la biología de la conservación.
¿Qué significa realmente que una especie esté “extinta”?
En términos científicos, una especie se considera extinta cuando no queda ningún individuo vivo tras búsquedas exhaustivas en su área de distribución histórica. El problema es que muchas regiones del mundo —selvas tropicales, fondos oceánicos, sistemas cavernarios— siguen siendo poco exploradas. En ese contexto, algunas especies no estaban extintas, sino simplemente ocultas.
El celacanto: el fósil viviente que rompió los libros de texto
Pocas historias son tan emblemáticas como la del celacanto (Latimeria chalumnae). Este pez de aletas lobuladas se creía extinguido desde hacía 66 millones de años, al final del Cretácico. Todo cambió en 1938, cuando un ejemplar fue capturado frente a las costas de Sudáfrica.
El hallazgo sacudió a la comunidad científica: el celacanto conserva rasgos anatómicos muy similares a los de sus antepasados fósiles y es clave para entender la evolución de los vertebrados terrestres. Hoy sabemos que habita en aguas profundas del océano Índico, lejos del alcance habitual de la pesca.
![[Img #77750]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/01_2026/8995_latimeria_chalumnae01.jpg)
(Foto: Wikimedia Commons)
El gigante de las selvas: el saola
Apodado el “unicornio asiático”, el saola (Pseudoryx nghetinhensis) fue descubierto en 1992 en Vietnam y Laos. No se trata de un redescubrimiento clásico, sino de algo aún más sorprendente: un gran mamífero desconocido para la ciencia moderna.
Sin embargo, lo extraordinario es que las poblaciones locales conocían al animal desde siempre. Su extrema rareza y el difícil acceso a su hábitat explican por qué pasó desapercibido para la biología occidental. Hoy, el saola está en peligro crítico de extinción, lo que convierte su descubrimiento en una carrera contrarreloj para salvarlo.
El insecto palo de la isla Lord Howe: de extinto a símbolo de esperanza
El insecto palo de la isla Lord Howe (Dryococelus australis) fue declarado extinto en la década de 1920 tras la introducción de ratas en la isla australiana. Durante 80 años no se volvió a ver… hasta que, en 2001, se descubrió una pequeña población en un islote volcánico cercano llamado Ball’s Pyramid.
Este redescubrimiento permitió iniciar un programa de cría en cautividad que hoy se considera uno de los mayores éxitos en conservación de invertebrados. Un ejemplo claro de cómo la ciencia puede revertir, al menos en parte, los errores del pasado.
El takahē: el ave que reapareció en Nueva Zelanda
El takahē (Porphyrio hochstetteri), un ave no voladora de Nueva Zelanda, se creía extinta desde finales del siglo XIX. En 1948, una expedición científica encontró una pequeña población en una zona montañosa remota de la Isla Sur.
Desde entonces, el takahē se ha convertido en un emblema de la conservación neozelandesa, con intensos programas de protección, control de depredadores y reintroducción en hábitats seguros.
Redescubrimientos recientes: una tendencia en aumento
En las últimas décadas, el número de especies “perdidas” que reaparecen ha aumentado. No porque la extinción se haya frenado —lamentablemente ocurre lo contrario—, sino porque:
-Se utilizan nuevas tecnologías (cámaras trampa, ADN ambiental, drones).
-Hay más exploraciones en regiones remotas.
-Se revalorizan los conocimientos tradicionales de comunidades locales.
Organizaciones como Re:wild mantienen listas de “especies perdidas” con el objetivo explícito de encontrarlas antes de que desaparezcan de verdad.
¿Por qué estos redescubrimientos son tan importantes?
Cada especie redescubierta cumple varias funciones clave:
-Aporta información evolutiva única.
-Refuerza la idea de que la conservación sí puede funcionar.
-Genera atención mediática y financiación para proteger ecosistemas enteros.
Además, nos obligan a una reflexión incómoda pero necesaria: si hemos dado por extintas especies que seguían ahí, ¿cuántas otras desaparecerán sin que lleguemos siquiera a conocerlas?
Un recordatorio de humildad científica
Los organismos redescubiertos son mucho más que curiosidades biológicas. Son recordatorios de que nuestro conocimiento del planeta es incompleto y de que la naturaleza todavía guarda secretos capaces de sorprender incluso a la ciencia más avanzada.
En un siglo marcado por la sexta gran extinción, estas historias no niegan la crisis ambiental, pero sí aportan algo igual de necesario: esperanza informada.



