Paleontología
Qué revelan las pisadas petrificadas de animales extinguidos
Cuando pensamos en animales extinguidos, la imagen que suele venir a la mente es la de un esqueleto montado en un museo. Sin embargo, algunos de los testimonios más valiosos de la vida prehistórica no son huesos, sino huellas fosilizadas: pisadas conservadas en roca que actúan como instantáneas del comportamiento animal hace millones de años.
La icnología, la rama de la paleontología que estudia estas huellas, ha revolucionado nuestro conocimiento sobre la morfología, locomoción y conducta de especies desaparecidas, desde dinosaurios hasta mamíferos primitivos. A diferencia de los fósiles óseos, las huellas nos hablan de animales vivos, en movimiento y en interacción con su entorno.
Qué son las huellas petrificadas y cómo se forman
Las huellas petrificadas, o icnofósiles, se originan cuando un animal pisa un sustrato blando —barro, arena húmeda o ceniza volcánica— que posteriormente se endurece y queda enterrado por nuevos sedimentos. Con el paso de millones de años, estos sedimentos se litifican y conservan la marca original.
Para que una huella se preserve, deben coincidir condiciones muy específicas: humedad adecuada, rápida cobertura y ausencia de erosión. Por eso, cada rastro fósil es un hallazgo excepcional.
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(Foto: Wikimedia Commons)
Morfología: mucho más que la forma del pie
El tamaño, la profundidad y la geometría de una huella permiten a los científicos inferir la anatomía del animal que la produjo, incluso cuando no se ha encontrado ningún hueso asociado.
A partir de una pisada, los investigadores pueden estimar:
-Tamaño y masa corporal del animal
-Longitud de las extremidades
-Postura (bípedo o cuadrúpedo)
-Distribución del peso al caminar
Por ejemplo, huellas tridáctilas bien definidas indican dinosaurios terópodos carnívoros, mientras que pisadas redondeadas y profundas suelen asociarse a grandes saurópodos herbívoros. En algunos casos, las huellas han revelado especies desconocidas que aún no cuentan con restos óseos identificados.
Velocidad y forma de desplazamiento
Una de las aportaciones más fascinantes de las huellas fósiles es la posibilidad de reconstruir cómo se movían los animales extinguidos. Midiendo la distancia entre pisadas consecutivas (longitud de zancada) y relacionándola con el tamaño estimado del animal, los paleontólogos pueden calcular su velocidad aproximada.
Gracias a este método sabemos que:
-Algunos dinosaurios podían caminar tranquilamente en grupo
-Otros eran capaces de correr a velocidades sorprendentes
-Existían cambios de ritmo que sugieren persecuciones o huidas
Incluso se han identificado cojeras y lesiones antiguas, lo que aporta información sobre la salud y longevidad de individuos concretos.
Comportamiento social y vida en grupo
Las huellas petrificadas no solo hablan de individuos, sino también de dinámicas sociales. Yacimientos con múltiples rastros paralelos y de tamaños distintos indican que ciertas especies se desplazaban en manadas, posiblemente organizadas por edades.
Algunos ejemplos clave incluyen:
-Grupos de dinosaurios juveniles viajando juntos
-Adultos rodeando a crías, lo que sugiere comportamiento protector
-Rutas migratorias repetidas a lo largo del tiempo
Estos descubrimientos refuerzan la idea de que muchos animales prehistóricos tenían conductas sociales complejas, comparables a las de aves y mamíferos actuales.
Interacciones con el entorno y otros animales
Las huellas fósiles también revelan cómo los animales interactuaban con su ecosistema. Pisadas junto a marcas de arrastre de cola, señales de descanso o huellas superpuestas permiten reconstruir escenas completas del pasado.
En algunos yacimientos se han encontrado:
-Rastros de depredadores siguiendo a presas
-Huellas que terminan abruptamente, posiblemente por ataques
-Pisadas en antiguos márgenes de lagos, ríos o zonas costeras
Estas evidencias ayudan a comprender hábitats desaparecidos y cómo los animales se adaptaban a ellos.
Por qué las huellas son clave para entender la evolución
Mientras que los huesos nos dicen cómo eran los animales, las huellas nos dicen cómo vivían. Son una prueba directa de comportamiento, algo extremadamente difícil de inferir solo a partir del esqueleto.
Hoy, gracias a técnicas como el escaneo 3D, la fotogrametría y la inteligencia artificial, el estudio de huellas fósiles está entrando en una nueva era. Cada nueva pisada descubierta añade una pieza más al complejo rompecabezas de la historia de la vida en la Tierra.

