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Redacción
Miércoles, 21 de Enero de 2026
Botánica

Por qué unas plantas sobreviven al calor y al frío extremos… y otras mueren en el intento

Olas de calor récord, heladas inesperadas y cambios bruscos de temperatura están poniendo a prueba a la vegetación de todo el planeta. Sin embargo, ante un mismo episodio extremo, algunas plantas resisten sin apenas daños mientras otras se marchitan o mueren en cuestión de horas. ¿A qué se debe esta diferencia? La respuesta está en una compleja combinación de genética, fisiología, historia evolutiva y estrategias de supervivencia.

 

La temperatura como límite biológico

 

Las plantas, a diferencia de los animales, no pueden desplazarse para escapar del frío o del calor. Esto las obliga a tolerar —o no— las condiciones del lugar donde crecen. Cada especie vegetal tiene un rango térmico óptimo, fuera del cual sus procesos vitales comienzan a fallar.

 

Cuando la temperatura supera o cae por debajo de ciertos límites, se alteran funciones clave como:

 

-La fotosíntesis

 

-La respiración celular

 

-El transporte de agua y nutrientes

 

-La estabilidad de las membranas celulares

 

Si el daño es reversible, la planta sobrevive. Si no, muere.

 

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Genética: el manual de instrucciones oculto

 

Una de las razones principales por las que unas plantas sobreviven y otras no es su dotación genética. Algunas especies poseen genes que codifican proteínas especiales capaces de:

 

-Proteger las células frente al calor extremo (proteínas de choque térmico)

 

-Evitar la ruptura de membranas en heladas severas

 

-Reparar daños causados por el estrés térmico

 

Por ejemplo, muchas plantas de zonas áridas han evolucionado para activar rápidamente mecanismos de defensa cuando la temperatura sube, mientras que especies de climas templados carecen de esa capacidad.

 

El papel clave de las membranas celulares

 

Las membranas celulares son uno de los puntos más vulnerables al estrés térmico.

 

-Con calor extremo, las membranas pueden volverse demasiado fluidas y perder su función.

 

-Con frío intenso, se rigidizan y pueden romperse.

 

Las plantas resistentes ajustan la composición de sus lípidos celulares para mantener la estabilidad estructural, algo que las plantas sensibles no consiguen hacer a tiempo.

 

Agua, hielo y muerte celular

 

En el caso del frío, el gran enemigo no es solo la baja temperatura, sino el hielo.

 

Cuando el agua se congela dentro de las células, se expande y rompe las estructuras internas. Las plantas tolerantes al frío utilizan estrategias como:

 

-Acumular azúcares y alcoholes que actúan como “anticongelantes”

 

-Deshidratar parcialmente sus células para evitar la formación de cristales de hielo

 

-Congelar el agua fuera de las células, no dentro

 

Las plantas que no poseen estos mecanismos suelen morir tras una helada intensa.

 

El calor extremo y el colapso hídrico

 

Durante una ola de calor, el problema principal suele ser la pérdida de agua. Si la transpiración supera la capacidad de absorción de las raíces, la planta entra en estrés hídrico.

 

Las especies más resistentes al calor suelen tener:

 

-Estomas que se cierran rápidamente

 

-Hojas pequeñas o cerosas que reducen la evaporación

 

-Sistemas radiculares profundos

 

Las plantas sin estas adaptaciones pueden colapsar incluso aunque el suelo contenga agua.

 

La historia evolutiva importa (y mucho)

 

No todas las plantas están “diseñadas” para resistir extremos. Una especie que ha evolucionado durante miles de años en un clima estable no está preparada para cambios bruscos, aunque estos duren solo unos días.

 

Por el contrario, plantas de zonas montañosas, desiertos o regiones continentales han sido sometidas históricamente a grandes oscilaciones térmicas, lo que ha favorecido la selección de individuos más resistentes.

 

Aclimatación: cuando el tiempo juega a favor

 

Algunas plantas pueden aclimatarse si el cambio térmico es gradual. Exposiciones progresivas al frío o al calor activan genes de defensa antes de que llegue el extremo.

 

El problema actual es que el cambio climático está aumentando la frecuencia de eventos repentinos, dejando poco margen de adaptación incluso a especies relativamente resistentes.

 

Entender por qué unas plantas sobreviven y otras mueren ante extremos térmicos no es solo una cuestión académica. Tiene implicaciones directas en:

 

-Agricultura y seguridad alimentaria

 

-Conservación de ecosistemas

 

-Diseño de cultivos resistentes al cambio climático

 

-Reforestación y restauración ambiental

 

La supervivencia vegetal es, en última instancia, la base de casi toda la vida terrestre.

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