Geología
¿Qué hace que un supervolcán entre en erupción?
Los supervolcanes son uno de los fenómenos geológicos más extremos y fascinantes del planeta. A diferencia de los volcanes “clásicos”, capaces de destruir regiones enteras, un supervolcán tiene el potencial de alterar el clima global y afectar a la civilización humana. Pero ¿qué hace que un supervolcán entre en erupción? ¿Es un evento repentino o el resultado de un proceso lento y predecible?
La respuesta, como suele ocurrir en geología, es compleja y se desarrolla a lo largo de miles —incluso cientos de miles— de años bajo nuestros pies.
Un supervolcán no se define por su forma externa, sino por la magnitud de sus erupciones. Se considera supervolcánica una erupción con un Índice de Explosividad Volcánica (VEI) de 8, capaz de expulsar más de 1.000 kilómetros cúbicos de material volcánico.
Ejemplos conocidos incluyen:
-Yellowstone (Estados Unidos)
-Toba (Indonesia)
-Campi Flegrei (Italia)
En lugar de un cono clásico, suelen presentar una caldera gigante, resultado del colapso del terreno tras una erupción masiva previa.
![[Img #77806]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/01_2026/9401_yellowstone-park-2472492_1280.jpg)
La clave está bajo tierra: la cámara magmática
Acumulación lenta de magma
El factor principal que hace que un supervolcán entre en erupción es la acumulación progresiva de magma en enormes cámaras subterráneas situadas a varios kilómetros de profundidad. Este magma no llega de golpe, sino que se infiltra lentamente desde el manto terrestre.
A medida que la cámara se llena, aumenta:
-La presión interna
-La temperatura
-La cantidad de gases volcánicos disueltos
Este proceso puede durar decenas de miles de años.
El papel crucial de los gases volcánicos
Uno de los detonantes más importantes de una erupción supervolcánica no es solo el magma, sino los gases atrapados en él, principalmente:
-Vapor de agua
-Dióxido de carbono
-Dióxido de azufre
Cuando el magma asciende o cambia de condiciones, estos gases se expanden violentamente, aumentando la presión interna hasta que la roca que los contiene ya no puede resistir.
En esencia, un supervolcán funciona como una olla a presión geológica.
Fracturas, terremotos y el punto de ruptura
El fallo de la corteza terrestre
Para que se produzca la erupción, la corteza terrestre que cubre la cámara magmática debe fracturarse. Esto puede ocurrir por:
-Microterremotos acumulados
-Cambios en el estrés tectónico
-Inyección repentina de nuevo magma más caliente
Cuando las grietas se conectan, el magma encuentra un camino de escape. En el caso de un supervolcán, la liberación es tan masiva que el terreno colapsa, formando una caldera de decenas de kilómetros.
¿Puede predecirse la erupción de un supervolcán?
Señales que vigilan los científicos
Aunque no se puede predecir una erupción con exactitud, los volcanólogos monitorizan señales clave:
-Inflación del terreno (el suelo se eleva)
-Aumento de la actividad sísmica
-Cambios en la composición de los gases
-Variaciones térmicas
Estas señales indican que el sistema está activo, pero no implican necesariamente una erupción inminente. Muchos supervolcanes, como Yellowstone, muestran actividad constante sin llegar a explotar.
¿Por qué son tan raras las erupciones supervolcánicas?
Porque requieren una combinación extrema de condiciones:
-Enormes volúmenes de magma
-Alta concentración de gases
-Una corteza incapaz de liberar presión gradualmente
La mayoría de los sistemas volcánicos liberan energía en erupciones pequeñas o medianas. Los supervolcanes, en cambio, “aguantan” durante milenios… hasta que ya no pueden más.
Aunque sus efectos serían devastadores, las probabilidades de que uno entre en erupción en nuestra vida son extremadamente bajas.

