Astronomía
La increíble historia del cometa Lexell, el visitante más cercano jamás registrado
En el vasto archivo de la astronomía moderna hay un récord que sigue intacto desde el siglo XVIII: el del cometa que más cerca ha pasado de la Tierra en tiempos históricos. Se trata del cometa D/1770 L1, conocido como cometa Lexell, un objeto celeste que en el verano de 1770 se aproximó a nuestro planeta a una distancia tan pequeña, en términos astronómicos, que hoy sigue asombrando a científicos y divulgadores.
Para ponerlo en perspectiva: ningún otro cometa conocido se ha acercado tanto a la Tierra desde que existen observaciones fiables.
¿Qué tan cerca pasó el cometa Lexell de la Tierra?
El 1 de julio de 1770, el cometa Lexell pasó a apenas 2,3 millones de kilómetros de la Tierra. Aunque esta cifra pueda parecer enorme, equivale a unas seis veces la distancia entre la Tierra y la Luna, una auténtica “rozadura” a escala del Sistema Solar.
En comparación, muchos cometas considerados “cercanos” pasan a decenas o incluso cientos de millones de kilómetros. El récord de Lexell sigue sin ser batido más de 250 años después.
Un espectáculo celestial sin precedentes
Durante su paso, el cometa Lexell fue visible a simple vista y alcanzó un tamaño aparente espectacular. Astrónomos de la época describieron una coma enorme, más grande que la Luna llena vista desde la Tierra, lo que lo convirtió en uno de los cometas más impresionantes jamás observados por el ojo humano.
El cometa fue estudiado por Charles Messier, famoso por su catálogo de objetos astronómicos, y su órbita fue calculada por Alexis Claude Clairaut y Anders Lexell, de quien acabaría tomando el nombre.
![[Img #77861]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/01_2026/9307_charles_messier.jpg)
(Foto: Wikimedia Commons)
¿Representó el cometa Lexell un peligro para la Tierra?
A pesar de su cercanía, el cometa Lexell no supuso una amenaza de impacto. Sin embargo, su paso tan próximo permitió a los astrónomos comprender mejor cómo la gravedad de los planetas, especialmente Júpiter, puede alterar drásticamente la órbita de un cometa.
De hecho, esta interacción gravitatoria fue clave en su destino.
Un cometa “perdido” en el espacio
Tras su histórico acercamiento, el cometa Lexell volvió a pasar cerca de Júpiter en 1779. La enorme gravedad del planeta gigante alteró tanto su trayectoria que el cometa fue expulsado de su órbita original alrededor del Sol.
Desde entonces, nunca ha vuelto a ser observado. Por esta razón, su denominación oficial comienza con la letra D, que indica que se trata de un cometa “desaparecido” o perdido.
Algunos astrónomos creen que podría seguir existiendo, quizá transformado en un objeto oscuro similar a un asteroide, vagando silenciosamente por el Sistema Solar interior.
¿Podría repetirse un acercamiento similar hoy?
Gracias a los actuales sistemas de vigilancia astronómica, como los programas de detección de objetos cercanos a la Tierra (NEOs), hoy estaríamos mucho mejor preparados para detectar con antelación un cometa como Lexell.
Aunque los acercamientos tan extremos son extremadamente raros, la historia del cometa Lexell recuerda que el Sistema Solar es un entorno dinámico y cambiante, donde incluso los objetos aparentemente más predecibles pueden sorprendernos.

