Salud
Lo que cenas determina cómo duermes
Dormir mal no siempre es culpa del estrés, de las pantallas o de un colchón incómodo. Cada vez más estudios científicos apuntan a un factor cotidiano y a menudo subestimado: los alimentos que consumimos a lo largo del día —y especialmente antes de acostarnos— influyen de forma directa en la calidad del sueño. Desde la producción de melatonina hasta los despertares nocturnos, la dieta juega un papel clave en cómo y cuánto descansamos.
La conexión biológica entre alimentación y sueño
El sueño está regulado por complejos mecanismos neuroquímicos. Entre ellos destacan dos protagonistas:
-La melatonina, conocida como la hormona del sueño
-La serotonina, implicada en el estado de ánimo y precursora de la melatonina
Ambas dependen, en parte, de nutrientes que obtenemos a través de la dieta. Por ejemplo, el aminoácido triptófano es esencial para su síntesis. Sin una alimentación adecuada, el equilibrio del sueño puede verse alterado.
Alimentos que favorecen un mejor descanso
La ciencia ha identificado varios grupos de alimentos asociados con una mejor calidad del sueño:
1. Alimentos ricos en triptófano
El triptófano ayuda al cerebro a producir serotonina y melatonina. Se encuentra en:
-Huevos
-Lácteos (leche, yogur, queso fresco)
-Pavo y pollo
-Plátanos
-Frutos secos, especialmente nueces y almendras
Consumidos con moderación, pueden facilitar la conciliación del sueño.
![[Img #77863]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/01_2026/4275_girl-1733352_1280.jpg)
2. Carbohidratos complejos
A diferencia de los azúcares simples, los carbohidratos complejos favorecen una liberación más estable de insulina, lo que ayuda al triptófano a llegar al cerebro:
-Avena
-Arroz integral
-Pan integral
-Legumbres
Una cena ligera que incluya este tipo de carbohidratos puede resultar beneficiosa.
3. Alimentos ricos en magnesio y potasio
Estos minerales contribuyen a la relajación muscular y nerviosa:
-Espinacas
-Aguacate
-Semillas de calabaza
-Plátano
Alimentos que perjudican el sueño
Así como hay alimentos aliados del descanso, existen otros que interfieren claramente con el sueño, sobre todo si se consumen por la tarde o noche.
1. Cafeína y estimulantes
La cafeína bloquea la adenosina, una sustancia que induce el sueño. Está presente no solo en el café:
-Té
-Refrescos de cola
-Bebidas energéticas
-Chocolate negro
Su efecto puede durar entre 6 y 8 horas.
2. Alcohol
Aunque puede provocar somnolencia inicial, el alcohol:
-Fragmenta el sueño
-Reduce la fase REM
-Aumenta los despertares nocturnos
El resultado es un descanso menos reparador.
3. Comidas copiosas y grasas
Las cenas abundantes o muy grasas:
-Retrasan la digestión
-Aumentan el reflujo gástrico
-Activan el sistema digestivo cuando debería estar en reposo
Todo ello dificulta conciliar y mantener el sueño.
El horario importa tanto como el contenido
No solo importa qué comemos, sino cuándo lo hacemos. La crononutrición —una disciplina emergente— demuestra que cenar tarde desajusta los ritmos circadianos. Los expertos recomiendan:
-Cenar al menos 2–3 horas antes de acostarse
-Mantener horarios regulares
-Evitar el picoteo nocturno
¿Puede una mala dieta causar insomnio?
La evidencia sugiere que sí. Dietas pobres en fibra, altas en ultraprocesados y azúcares añadidos se asocian con:
-Mayor latencia del sueño
-Menor duración total
-Peor calidad subjetiva del descanso
A largo plazo, dormir mal y comer mal se retroalimentan, creando un círculo vicioso difícil de romper.

