Ecología
¿Cuándo comenzó la contaminación atmosférica causada por el ser humano?
La contaminación atmosférica suele asociarse a chimeneas industriales, atascos urbanos y centrales térmicas. Sin embargo, el ser humano comenzó a contaminar el aire mucho antes de la Revolución Industrial. La pregunta clave no es solo cuánto contaminamos hoy, sino cuándo empezó realmente la contaminación atmosférica producida por la humanidad y cómo ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI.
Los primeros contaminadores: el fuego en la Prehistoria
La combustión que lo cambió todo
La primera forma de contaminación atmosférica antropogénica comenzó cuando los humanos aprendieron a controlar el fuego, hace aproximadamente un millón de años, durante el Paleolítico inferior.
Al quemar madera y otros materiales orgánicos, nuestros antepasados liberaban:
-Dióxido de carbono (CO₂)
-Monóxido de carbono (CO)
-Partículas finas (PM)
-Hidrocarburos aromáticos policíclicos
Aunque el impacto global era mínimo debido a la baja densidad de población, localmente el aire ya empezaba a alterarse, especialmente en cuevas y asentamientos cerrados. Estudios de sedimentos y hollín en cuevas prehistóricas confirman que la exposición al humo fue una constante durante miles de generaciones.
Agricultura, deforestación y un aire cada vez más alterado
El Neolítico: cuando el paisaje empieza a cambiar
Con la Revolución Neolítica, hace unos 10.000 años, la contaminación dio un salto cualitativo. La expansión de la agricultura implicó:
-Quemas extensivas de bosques
-Liberación masiva de CO₂
-Aumento de metano (CH₄) por ganadería y arrozales
Investigaciones paleoclimáticas muestran que las concentraciones de gases de efecto invernadero comenzaron a desviarse ligeramente de los ciclos naturales miles de años antes de la industria moderna. Algunos científicos incluso hablan de un “Antropoceno temprano”.
Las primeras ciudades y el aire tóxico de la Antigüedad
Roma, Atenas y el humo invisible
Las grandes civilizaciones antiguas intensificaron la contaminación atmosférica:
-Uso masivo de leña y carbón vegetal
-Fundición de metales como plomo, cobre y plata
-Hornos, forjas y calefacción urbana
En la Roma imperial, los niveles de plomo en la atmósfera eran tan elevados que hoy se detectan en núcleos de hielo de Groenlandia. Escritores romanos ya describían aires irrespirables y nieblas persistentes, una forma temprana de smog.
Edad Media: más población, más humo
Durante la Edad Media:
-Las ciudades crecieron
-Se popularizó el uso del carbón mineral
-Aparecieron las primeras quejas documentadas sobre la “mala calidad del aire”
En Londres, ya en el siglo XIII, se intentaron prohibiciones legales contra el uso del carbón, consideradas las primeras normativas contra la contaminación atmosférica.
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La Revolución Industrial: el punto de inflexión
Cuando la contaminación se vuelve global
El verdadero cambio de escala llegó a finales del siglo XVIII con la Revolución Industrial:
-Quema masiva de carbón
-Máquinas de vapor
-Industria química y siderúrgica
Por primera vez, la contaminación atmosférica:
-Se volvió continua
-Afectó regiones enteras
-Alteró la composición global de la atmósfera
Eventos como el Gran Smog de Londres de 1952, que causó miles de muertes, marcaron el inicio de la conciencia moderna sobre la contaminación del aire.
Un problema antiguo con consecuencias modernas
Entender cuándo comenzó la contaminación atmosférica no es solo una cuestión histórica: nos recuerda que nuestra relación con el aire lleva milenios deteriorándose, pero también que somos la primera generación con capacidad real para medir, comprender y reducir ese impacto.
Respirar aire limpio no es un lujo moderno: es una deuda histórica con nuestro propio pasado… y con el futuro.

