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Redacción
Miércoles, 04 de Febrero de 2026
Oceanografía

El Mar de los Sargazos, la misteriosa región del Atlántico que desconcertó a los primeros exploradores

En medio del océano Atlántico Norte existe un “mar” sin playas, sin puertos y sin fronteras visibles. No figura como país en ningún mapa político, pero desde hace siglos intriga a navegantes, científicos y escritores. Se trata del Mar de los Sargazos, una vasta región oceánica cubierta por algas flotantes que fue clave en la historia de la navegación y en el desarrollo temprano de la oceanografía.

 

Su descubrimiento no fue fruto de una expedición científica planificada, sino de la sorpresa —y el temor— de los primeros europeos que se aventuraron más allá de lo conocido.

 

1492: Cristóbal Colón y el primer encuentro con el Mar de los Sargazos

 

La historia del descubrimiento del Mar de los Sargazos comienza oficialmente en septiembre de 1492, durante el primer viaje de Cristóbal Colón hacia lo que él creía que eran las Indias Orientales.

 

Mientras cruzaba el Atlántico, la expedición se topó con enormes extensiones de algas flotantes de color marrón dorado. Colón anotó en su diario la presencia de estas plantas marinas, conocidas hoy como Sargassum, y llegó a temer que indicaran la proximidad de tierra… o algo peor: un océano tan denso que impediría el avance de los barcos.

 

Aquellas algas no crecían desde el fondo, como se creía entonces, sino que flotaban libremente, algo completamente desconocido para la ciencia europea del siglo XV.

 

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(Foto: Wikimedia Commons)

 

Un océano inmóvil: mitos y miedos entre los marineros

 

Durante los siglos siguientes, el Mar de los Sargazos se ganó una reputación inquietante. Las corrientes débiles y los vientos variables de la zona podían dejar a los barcos a la deriva durante semanas.

 

Esto dio lugar a todo tipo de leyendas:

 

-Barcos atrapados para siempre entre algas

 

-Tripulaciones condenadas a morir de hambre

 

-Regiones “malditas” del océano

 

Aunque exageradas, estas historias reflejaban una realidad: el Mar de los Sargazos forma parte del giro subtropical del Atlántico Norte, un enorme sistema de corrientes circulares que atrapa algas, restos flotantes y embarcaciones con sorprendente eficacia.

 

Del misterio a la ciencia: el siglo XIX y la oceanografía moderna

 

No fue hasta el siglo XIX cuando el Mar de los Sargazos empezó a estudiarse con rigor científico. Uno de los nombres clave en esta transición fue Matthew Fontaine Maury, considerado el padre de la oceanografía moderna.

 

Maury recopiló miles de diarios de navegación y observaciones marítimas, demostrando que el Mar de los Sargazos no era una trampa mortal, sino una región oceánica estable, con características físicas y biológicas propias.

 

A partir de entonces, el mar pasó de ser un obstáculo temido a convertirse en un laboratorio natural flotante.

 

¿Qué hace único al Mar de los Sargazos?

 

A diferencia de cualquier otro mar del planeta, el Mar de los Sargazos:

 

-No tiene costas

 

-Está delimitado únicamente por corrientes oceánicas (Corriente del Golfo, Corriente del Atlántico Norte, Corriente de Canarias y Corriente Ecuatorial del Norte)

 

-Alberga ecosistemas completos que viven en algas flotantes

 

Estas alfombras de Sargassum crean refugios para peces juveniles, tortugas marinas, cangrejos y especies endémicas como el pez sapo de los sargazos (Histrio histrio).

 

Además, se ha descubierto que muchas especies de anguilas europeas y americanas nacen en el Mar de los Sargazos, migrando miles de kilómetros hasta ríos y lagos de Europa y América.

 

Hoy sabemos que el Mar de los Sargazos es crucial para la biodiversidad del Atlántico, pero también es vulnerable. Al estar situado en el centro de grandes corrientes, acumula:

 

-Plásticos y microplásticos

 

-Contaminantes químicos

 

-Residuos procedentes de varios continentes

 

Paradójicamente, la misma dinámica oceánica que desconcertó a Colón es la que hoy concentra algunos de los mayores desafíos ambientales del planeta.

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