Historia de la Ciencia
George de Hevesy: el científico que convirtió los átomos en detectives de la vida
George de Hevesy, pionero del uso de isótopos radiactivos como trazadores, fue una de las figuras clave de la química y la medicina del siglo XX. Premio Nobel y testigo directo de algunos de los momentos más turbulentos de Europa, su vida combina ciencia de frontera, ingenio y una valentía silenciosa que cambió para siempre la investigación biomédica.
Los primeros años de George de Hevesy
George de Hevesy nació el 1 de agosto de 1885 en Budapest, entonces parte del Imperio austrohúngaro. Procedente de una familia acomodada de origen judío, creció en un ambiente culto que favoreció su temprana inclinación por la ciencia. Estudió química en varias universidades europeas, entre ellas Budapest, Berlín y Friburgo, una formación internacional poco común para la época y que marcaría toda su carrera.
Desde el inicio, Hevesy mostró una curiosidad obsesiva por la estructura íntima de la materia. En una Europa donde la física y la química vivían una revolución —con nombres como Rutherford, Bohr o Einstein—, el joven científico pronto se situó en el epicentro de la innovación.
El encuentro con la radiactividad
Uno de los momentos decisivos en la vida de George de Hevesy fue su trabajo con Ernest Rutherford en Manchester. Allí se familiarizó con los recién descubiertos fenómenos de la radiactividad y los isótopos, elementos químicamente idénticos pero con distinta masa atómica.
Fue precisamente esta idea la que encendió su mayor contribución científica: si los isótopos se comportan químicamente igual que los átomos estables, ¿por qué no usarlos como marcadores invisibles para seguir reacciones químicas y procesos biológicos?
La pregunta parecía simple. La respuesta cambiaría la ciencia.
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(Foto: Wikimedia Commons)
El método del trazador: una revolución científica
George de Hevesy desarrolló el método del trazador radiactivo, una técnica que permite seguir el recorrido de un elemento dentro de un sistema complejo utilizando isótopos radiactivos detectables. En lugar de observar directamente un proceso invisible, el científico “marcaba” un átomo y seguía su rastro.
Este enfoque fue revolucionario. Por primera vez, se podían estudiar procesos dinámicos en organismos vivos sin destruirlos. Gracias a esta técnica, se abrió la puerta a campos enteros como:
-La bioquímica moderna
-La fisiología experimental
-La medicina nuclear
-El estudio del metabolismo celular
Hoy, técnicas como el PET (tomografía por emisión de positrones) son herederas directas del trabajo de Hevesy.
De la química a la medicina
Aunque George de Hevesy era químico, sus descubrimientos tuvieron un impacto enorme en la medicina. El uso de isótopos permitió estudiar cómo el cuerpo humano absorbe nutrientes, cómo se distribuyen los fármacos o cómo crecen ciertos tumores.
En una época sin resonancias magnéticas ni escáneres avanzados, el método del trazador ofrecía una ventana inédita al interior del cuerpo humano. No es exagerado afirmar que sin Hevesy, la medicina diagnóstica moderna sería irreconocible.
El Nobel y el reconocimiento tardío
En 1943, George de Hevesy recibió el Premio Nobel de Química “por su trabajo sobre el uso de isótopos como trazadores en el estudio de procesos químicos”. El galardón reconocía décadas de trabajo pionero que había transformado múltiples disciplinas científicas.
Curiosamente, el Nobel llegó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando Europa estaba devastada y muchos científicos habían sido forzados al exilio. Hevesy, que había huido del nazismo por su origen judío, trabajaba entonces en Suecia.
Ciencia y resistencia frente al nazismo
Uno de los episodios más singulares de su vida ocurrió en Dinamarca, donde trabajaba en el Instituto de Niels Bohr. Ante la amenaza nazi, Hevesy disolvió en agua regia las medallas Nobel de oro de Max von Laue y James Franck para evitar que fueran confiscadas por el régimen.
Tras la guerra, recuperó el oro y permitió que las medallas fueran reconstruidas. El gesto, a medio camino entre la química y la resistencia moral, resume bien su carácter: discreto, ingenioso y profundamente ético.
Últimos años
George de Hevesy pasó sus últimos años entre Suecia y Alemania, continuando su labor académica y reflexionando sobre el papel social de la ciencia. Murió el 5 de julio de 1966 en Friburgo, dejando tras de sí una herencia que sigue viva en hospitales y laboratorios de todo el mundo.

