Medicina
Celiaquía: cómo detectarla y prevenir complicaciones cuanto antes
La enfermedad celíaca afecta aproximadamente al 1 % de la población, pero sigue siendo una de las patologías digestivas más infradiagnosticadas. Muchos pacientes pasan años con síntomas inespecíficos —o incluso sin síntomas— antes de recibir un diagnóstico correcto. Detectarla de forma precoz no solo mejora la calidad de vida, sino que evita complicaciones nutricionales, óseas e inmunológicas a largo plazo.
Qué es la celiaquía y por qué es importante detectarla pronto
La celiaquía es una enfermedad autoinmune provocada por la ingestión de gluten —una proteína presente en trigo, cebada y centeno— en personas genéticamente predispuestas. La reacción inmunitaria daña las vellosidades del intestino delgado, responsables de absorber nutrientes esenciales.
Cuando no se diagnostica a tiempo, puede provocar anemia, déficit vitamínicos, pérdida de densidad ósea o problemas de crecimiento en niños. El problema es que su presentación clínica es muy variable, lo que explica que muchos casos permanezcan ocultos durante años.
Síntomas tempranos: no siempre son digestivos
El estereotipo clásico de la celiaquía —diarrea crónica y pérdida de peso— solo representa una parte de los casos. Hoy se sabe que las manifestaciones pueden ser muy distintas:
Síntomas digestivos frecuentes
-Distensión abdominal y gases
-Diarrea o estreñimiento persistente
-Dolor abdominal recurrente
-Náuseas o digestiones pesadas
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Síntomas extraintestinales (muy comunes)
-Anemia por déficit de hierro sin causa clara
-Fatiga crónica
-Osteopenia u osteoporosis precoz
-Úlceras orales recurrentes
-Alteraciones neurológicas leves o neuropatía
-Problemas tiroideos asociados
Las guías clínicas recomiendan considerar pruebas de celiaquía ante estos signos, incluso cuando los síntomas digestivos son mínimos o inexistentes.
Quién debería hacerse pruebas aunque se encuentre bien
La detección precoz es especialmente relevante en personas con mayor riesgo:
-Familiares de primer grado de pacientes celíacos
-Personas con diabetes tipo 1 u otras enfermedades autoinmunes
-Pacientes con déficit de IgA
-Síndrome de Down o Turner
-Anemia inexplicada o alteraciones hepáticas persistentes
En estos grupos, el cribado puede identificar casos antes de que aparezcan complicaciones clínicas.
Cómo se diagnostica la celiaquía hoy
El diagnóstico moderno combina varias herramientas médicas:
1. Análisis de sangre (primer paso)
La prueba inicial mide anticuerpos específicos, especialmente los antitransglutaminasa tisular (tTG-IgA), con alta sensibilidad y especificidad cuando la persona consume gluten.
2. Endoscopia con biopsia intestinal
Si los anticuerpos son positivos, suele realizarse una biopsia del intestino delgado para confirmar el daño en las vellosidades.
3. Estudio genético
La presencia de los genes HLA-DQ2 o HLA-DQ8 indica predisposición; su ausencia prácticamente descarta la enfermedad.
Un error frecuente es eliminar el gluten antes de realizar las pruebas: hacerlo puede alterar los resultados y dificultar el diagnóstico.
¿Se puede prevenir la celiaquía?
Actualmente no existe una forma segura de prevenir la aparición de la enfermedad, porque depende en gran medida de factores genéticos e inmunológicos. Sin embargo, la ciencia sí ha identificado algunas ideas clave:
-El gluten es necesario para que la enfermedad se desarrolle, pero su introducción temprana o tardía en la infancia no ha demostrado prevenirla de forma consistente.
-La lactancia materna no parece modificar el riesgo.
-Lo que sí puede prevenirse son las complicaciones mediante diagnóstico temprano y dieta sin gluten estricta tras la confirmación médica.
En otras palabras: la prevención real hoy consiste en detectar antes, no en evitar el gluten sin diagnóstico.
Señales de alarma que no deben ignorarse
Los especialistas coinciden en que estos escenarios justifican una consulta médica:
-Anemia persistente sin causa aparente
-Problemas digestivos crónicos
-Cansancio extremo prolongado
-Familiares celíacos
-Déficit recurrentes de hierro o vitaminas
En niños, además, deben vigilarse el retraso en el crecimiento o cambios de carácter asociados a malabsorción.

