Medicina
El recurso del cáncer de pulmón para afrontar la falta de nutrientes
A nadie le gusta pasar hambre, y a las células cancerosas tampoco. En un nuevo estudio se ha descubierto que, ante la falta de glucosa, las células tumorales reaccionan liberando una proteína, denominada LIF, que aumenta la agresividad de la invasión tumoral. El estudio, hecho en modelos de cáncer de pulmón, sugiere que LIF podría ser una buena diana a explotar contra este tipo de cáncer: si el tumor la libera en situaciones de estrés como mecanismo de supervivencia, sin ella es muy probable que el tumor tenga menor capacidad de adaptación, haciéndolo más vulnerable a los tratamientos actuales.
El estudio es obra de un equipo liderado por el equipo de Investigación Preclínica y Experimental de los Tumores Torácicos (PRETT), vinculado al Instituto Catalán de Oncología (ICO) y al Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), ubicado en Hospitalet de Llobregat y que es una de las instituciones CERCA de la Generalitat de Cataluña. También han participado investigadores de la Universidad de Barcelona (UB). La primera firmante del estudio es Fedra Luciano-Mateo, del IDIBELL.
En el estudio, aparte de identificar a la LIF como responsable de la adaptabilidad del tumor ante la falta de glucosa, conectando la carencia de nutrientes con la agresividad del cáncer, se ha descubierto una posible manera de bloquear su liberación. Por lo que ha visto el equipo del PRETT, la suplementación con manosa, un tipo de azúcar, podría impedir la liberación de LIF al suplir la falta de glucosa, un hilo del cual continuarán estirando en el futuro. Se trata de una hipótesis inicial que hay que corroborar, y se suma a otras propuestas para bloquear la LIF y sus efectos (como, por ejemplo, la inhibición directa de las quinases de estrés).
![[Img #77996]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/02_2026/9726_el-recurso-del-cancer-de-pulmon.jpg)
Miembros del equipo de investigación. (Foto: IDIBELL)
El estrés metabólico como motor de la agresividad
El combustible principal de las células es la glucosa. El organismo trabaja constantemente para asegurar una aportación regular de glucosa en todas las células del cuerpo, manteniendo los niveles dentro de unos rangos aceptables para que todo funcione con normalidad. Cuando falta glucosa, los tejidos y las células individuales reaccionan y ponen en marcha varios mecanismos para compensarlo (por ejemplo, aumentan el riego sanguíneo para tener mayor aportación de nutrientes).
Las células tumorales funcionan igual. “Cuando están bajo estrés metabólico, como lo es el generado por la falta de glucosa u oxígeno, se defienden y el tejido cambia a un estado más agresivo para sobrevivir. Nosotros hemos visto que su estrategia de defensa se basa en la liberación de la proteína LIF”, explica la Dra. Cristina Muñoz, codirectora del PRETT.
Su equipo identificó LIF como una de las proteínas más secretadas en los modelos de cáncer de pulmón que habían sometido a deficiencia de glucosa. LIF es una proteína que, en el cuerpo sano, interviene durante el desarrollo embrionario generando un ambiente inmunosupresor y estimulando la proliferación celular. “El tumor aprovecha las funciones fisiológicas de esta proteína para su propio beneficio, utilizándola para crecer más rápido, colonizar y esquivar el sistema inmunitario”, añade la Dra. Muñoz.
Pero lo más importante es que “hemos descubierto que el estímulo para producir LIF, y toda la respuesta adaptativa que le sigue, es la carencia de glucosa y oxígeno”, aclara Joaquim Moreno, otro de los primeros firmantes del estudio y miembro del PRETT. “Estos son los estímulos críticos para la secreción de esta proteína y, por lo tanto, para superar una situación de riesgo para el tumor e impulsar la progresión cancerosa”.
LIF, una buena diana terapéutica
En su función de ayudar a sobrevivir al tumor, LIF estimula la creación de nuevos vasos sanguíneos para intentar restablecer la llegada de sangre y nutrientes a las células tumorales, y promover a la vez la colonización de otros tejidos. Además, tiene cierto efecto inmunosupresor, frenando la defensa que el sistema inmunitario podría levantar contra el cáncer.
Haber identificado LIF como la directora de la respuesta tumoral a la falta de glucosa abre una puerta esperanzadora para el tratamiento del cáncer de pulmón. “Bloquear LIF podría ser la clave para bloquear la respuesta adaptativa del cáncer. Sin esta molécula, se podría desarmar la capacidad de adaptación del tumor, haciéndolo más vulnerable a los tratamientos actuales y a la propia respuesta inmunitaria del paciente“, señala el Dr. Ernest Nadal, codirector del PRETT y director científico del ICO.
Por lo que han comprobado los investigadores, sin LIF, se promueve un ambiente antitumoral en el que se frena el crecimiento del tumor y la creación de nuevos vasos sanguíneos para nutrirlo. Todos estos datos señalan a LIF como una diana potencial contra el cáncer de pulmón. Se tendrá que ver, con más investigación, si esto se puede corroborar. Y en caso de que sí, probablemente se pueda entonces disponer de una nueva estrategia terapéutica contra este tipo de cáncer.
El estudio se titula “Glucose deprivation drives LIF-dependent lung cancer”. Y se ha publicado en la revista académica Nature Metabolism. (Fuente: IDIBELL)

