Climatología
¿Cuándo será irreversible el deshielo de los polos?
El deshielo de los polos ya no es una amenaza futura: es un proceso en marcha. La gran pregunta que se hacen científicos y responsables políticos no es si el hielo polar desaparecerá parcialmente, sino cuándo el proceso alcanzará un punto de no retorno, un umbral a partir del cual el deshielo continuaría durante siglos incluso si la humanidad dejara de emitir gases de efecto invernadero mañana mismo.
La respuesta, como suele ocurrir en ciencia climática, es compleja. No existe una fecha exacta ni un único momento irreversible. Pero la investigación reciente apunta a algo inquietante: ese límite podría estar mucho más cerca de lo que se pensaba hace apenas una década.
Qué significa realmente un deshielo “irreversible”
En climatología, un punto de no retorno —o tipping point— es un umbral crítico. Una vez superado, el sistema cambia de estado y empieza a evolucionar por sí solo, impulsado por mecanismos internos que lo aceleran.
En el caso del hielo polar, el principal mecanismo es el llamado efecto albedo: el hielo refleja la luz solar, pero cuando desaparece deja expuesta agua oscura que absorbe más calor, calentando aún más el océano y acelerando el deshielo. Este bucle de retroalimentación convierte un proceso gradual en uno cada vez más rápido.
Lo importante es entender que irreversible no significa inmediato. Significa que, aunque el calentamiento se detuviera, la pérdida de hielo seguiría avanzando durante siglos o milenios.
Groenlandia: el umbral que podría estar cerca
La capa de hielo de Groenlandia es uno de los grandes puntos críticos del sistema climático. Contiene suficiente agua congelada como para elevar el nivel del mar unos siete metros si desapareciera por completo.
Modelos climáticos recientes indican que el sistema podría acercarse a su punto de no retorno en las próximas décadas si el calentamiento global continúa al ritmo actual. Una vez cruzado ese umbral, el deshielo seguiría incluso si las temperaturas globales se estabilizan, debido a cambios en la altura del hielo y en su interacción con el clima regional.
Algunos estudios sugieren que el riesgo aumenta significativamente cuando el calentamiento global supera entre 1,5 °C y 2 °C respecto a la era preindustrial, un rango que el planeta ya está rozando.
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Antártida: el gigante vulnerable desde abajo
Si Groenlandia preocupa, la Antártida occidental inquieta aún más a los científicos. A diferencia de otras regiones, gran parte de su hielo descansa sobre roca situada por debajo del nivel del mar. Eso la hace vulnerable a la entrada de agua oceánica más cálida por debajo del hielo, que lo derrite desde su base.
Este mecanismo puede desencadenar la llamada inestabilidad de las capas de hielo marinas, un proceso en el que el retroceso del glaciar se vuelve autosostenido. Algunos investigadores creen que ciertos glaciares clave podrían haber iniciado ya este proceso, aunque la evidencia definitiva aún está en debate científico.
La preocupación es enorme porque la Antártida contiene suficiente hielo como para elevar el nivel del mar decenas de metros a largo plazo si se desestabilizara completamente.
El Ártico: el primer polo en cruzar el umbral
El Ártico se está calentando hasta cuatro veces más rápido que el promedio global. Algunos estudios apuntan a que el océano Ártico podría experimentar su primer verano prácticamente libre de hielo antes de 2030.
Sin embargo, aquí la ciencia es más matizada. A diferencia de las grandes capas de hielo continentales, el hielo marino ártico podría recuperarse si las temperaturas descendieran significativamente. El problema es que su pérdida acelera el calentamiento global y puede empujar otros sistemas climáticos hacia sus propios puntos de no retorno.
La ventana crítica: por qué los próximos 20 o 30 años son decisivos
La investigación climática converge en una idea central: no existe un único momento en el que todo se vuelva irreversible, sino varios umbrales interconectados.
Muchos modelos climáticos sitúan el mayor riesgo entre los 1,5 °C y los 2 °C de calentamiento global, rango en el que aumenta rápidamente la probabilidad de que las grandes capas de hielo entren en procesos de pérdida sostenida.
Esto significa que las decisiones tomadas en las próximas décadas pueden determinar el estado del planeta durante miles de años.
Una paradoja incómoda: incluso haciendo todo bien, el hielo seguirá perdiéndose
Una de las conclusiones más difíciles de aceptar es que parte del deshielo ya está comprometido. Incluso si las emisiones se redujeran de forma drástica, algunos procesos continuarían debido a la inercia térmica de océanos y hielo.
La diferencia crucial está en la magnitud:
-actuar ahora puede limitar el aumento del nivel del mar a metros en varios siglos;
-no hacerlo podría desencadenar cambios irreversibles mucho mayores.
El verdadero punto de no retorno
Desde el punto de vista científico, el deshielo polar no tiene una fecha exacta de irreversibilidad. Pero sí tiene un mensaje claro: cuanto más se retrase la reducción de emisiones, más probable es que algunos sistemas polares crucen umbrales imposibles de revertir en escalas humanas.
El punto de no retorno, en realidad, no es un día concreto en el calendario. Es una zona de riesgo creciente en la que el planeta ya ha empezado a entrar.
Y según la mayoría de los científicos, todavía estamos a tiempo de evitar lo peor —pero esa ventana se está cerrando rápidamente.

