Zoología
Cómo las madres delfines protegen a sus crías
En los océanos del mundo, pocas relaciones son tan intensas y complejas como la que existe entre una madre delfín y su cría. Durante los primeros años de vida, las crías dependen casi por completo de la protección, la guía y el aprendizaje que reciben de sus madres. La ciencia ha revelado que este vínculo no solo es emocionalmente fuerte, sino también una sofisticada estrategia evolutiva que aumenta las probabilidades de supervivencia en un entorno lleno de riesgos.
Un nacimiento que exige vigilancia constante
El parto de un delfín suele producirse en aguas relativamente tranquilas y dentro del grupo social. Desde el primer momento, la madre ayuda a su cría a subir a la superficie para respirar, un paso crítico para su supervivencia. Durante las primeras semanas, la madre permanece extremadamente alerta, reduciendo sus periodos de descanso y manteniendo contacto físico frecuente.
Los investigadores han observado que las madres nadan ligeramente por debajo o al lado de la cría, colocándose entre ella y posibles amenazas. Esta posición permite reaccionar con rapidez ante depredadores o situaciones de peligro.
La protección del grupo: una guardería colectiva
Aunque la madre es la principal responsable, muchas especies de delfines practican un sistema de protección cooperativa. Otras hembras del grupo, conocidas como “tías”, ayudan a vigilar a las crías mientras la madre se alimenta o descansa brevemente. Este comportamiento social reduce el estrés materno y aumenta la seguridad de los recién nacidos.
Esta cooperación demuestra el alto nivel de inteligencia social de los delfines y su capacidad para establecer relaciones complejas basadas en la colaboración.
![[Img #78041]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/02_2026/7641_inproperstyle-animals-2654369_1280.jpg)
Enseñar para sobrevivir: el aprendizaje como defensa
La protección no se limita a evitar peligros inmediatos. Las madres dedican años a enseñar habilidades esenciales: cómo cazar, cómo reconocer amenazas y cómo comunicarse dentro del grupo. Las crías aprenden mediante imitación, observando cuidadosamente los movimientos y decisiones de sus madres.
En algunas poblaciones se han documentado técnicas de caza transmitidas de generación en generación, lo que sugiere la existencia de culturas animales. Este aprendizaje prolongado explica por qué las crías permanecen junto a sus madres durante varios años antes de independizarse.
Estrategias frente a depredadores
Los tiburones y, en algunos lugares, las orcas representan las principales amenazas para las crías. Ante un riesgo, las madres pueden adoptar comportamientos defensivos como nadar en círculos alrededor del pequeño o situarlo en el centro del grupo. También se han registrado casos en los que varios adultos enfrentan juntos al depredador para ahuyentarlo.
Además, las madres suelen elegir rutas y zonas de alimentación más seguras mientras la cría es pequeña, priorizando la protección sobre la eficiencia energética.
Un vínculo que va más allá de la supervivencia
El cuidado maternal en los delfines es uno de los más prolongados entre los mamíferos marinos. Este largo periodo de dependencia favorece el desarrollo cognitivo y social de las crías, elementos clave para sobrevivir en un entorno cambiante.
Para los científicos, el estudio de estas conductas ofrece pistas valiosas sobre la evolución de la inteligencia social y el origen de comportamientos cooperativos complejos en los mamíferos.

