Astrofísica
Enana blanca desgarrada por un agujero negro
Las enanas blancas constituyen la tercera clase más densa de cuerpos celestes, siendo solo superadas en densidad por los agujeros negros y las estrellas de neutrones. El material del que están hechas las enanas blancas es tan denso que una cucharilla de café llena de este pesaría no menos de una tonelada. Bajo las leyes de nuestra física cotidiana, despedazar un material tan denso es imposible. Pero no para los agujeros negros, cuyas leyes físicas son extremas. Un caso así se ha descubierto recientemente.
Todo empezó el 2 de julio de 2025, cuando el telescopio espacial chino Einstein detectó una fuente de rayos X excepcionalmente brillante, que recibió el nombre de EP250702a (y que también es conocida como GRB 250702B). Casi al mismo tiempo que el telescopio espacial Einstein hacía esta detección, el telescopio espacial Fermi de rayos gamma de la NASA registró una serie de fogonazos de rayos gamma desde la misma región del cielo. Lo anómalo del fenómeno dejó claro enseguida que la fuente de todas esas emisiones también era inusual. Esto hizo que muchos observatorios en el mundo se pusieran a estudiar ese punto del firmamento.
Esta investigación fue coordinada por el equipo científico de la misión Einstein, adscrito a los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias, con la participación de múltiples instituciones de investigación en China y otros países.
La labor conjunta internacional de todos esos observatorios involucrados permitió localizar el objeto astronómico en múltiples longitudes de onda y confirmar su ubicación en las afueras de una galaxia distante. Durante unos 20 días, el brillo de este objeto astronómico disminuyó hasta una cienmilésima parte, mientras que su emisión de rayos X pasó de estados de mayor energía (rayos X "duros") a estados de menor energía (rayos X "blandos").
De entre los participantes en esta campaña de observaciones, un equipo integrado, entre otros, por Dongyue Li, de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias, y Jin-Hong Chen, de la Universidad de Hong Kong en China, tuvo un papel relevante en la investigación del extraño fenómeno descrito, y ha llegado a la conclusión de que puede corresponder al momento en que un agujero negro de masa mediana desgarra y consume una estrella enana blanca. Si se confirma, esta sería la primera evidencia observacional de un proceso de “alimentación” tan extremo por un agujero negro.
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Recreación artística del telescopio espacial Einstein observando el despedazamiento de una enana blanca por un agujero negro. (Imagen: Einstein Probe Science Center, National Astronomical Observatories, CAS / Sci Visual)
Las enanas blancas tienen un diámetro similar al de la Tierra y una masa parecida a la del Sol. Las estrellas que al acabar su vida como tales no son lo bastante masivas como para derrumbarse sobre sí mismas y explotar como supernovas, se encogen hasta convertirse en enanas blancas. Nuestro Sol se convertirá en una enana blanca dentro de unos cinco mil millones de años.
El telescopio espacial Einstein es de la Academia China de Ciencias pero cuenta con una amplia colaboración de instituciones de otros países, entre ellas la Agencia Espacial Europea (ESA).
El estudio de Li, Chen y sus colegas se titula “A fast powerful X-ray transient from possible tidal disruption of a white dwarf”. Y se ha publicado en la revista académica Science Bulletin. (Fuente: NCYT de Amazings)

