Neurología
Estimulación cognitiva precoz como protección contra la enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer, la principal causa de demencia en el mundo, se caracteriza por un deterioro progresivo e irreversible de la función cognitiva. Ante la carencia de tratamientos curativos eficaces, las estrategias que retrasan su aparición o ralentizan su progresión se consideran, cada vez más, una vía clave para reducir su impacto clínico y social. En este contexto, la reserva cognitiva —la capacidad del cerebro para mantener las funciones a pesar de la patología subyacente—se ha consolidado como uno de los factores protectores más estudiados.
Una investigación basada en modelos animales ha explorado los efectos protectores de la estimulación cognitiva, qué mecanismos de preservación de la función cerebral intervienen y qué diferencias hay entre sexos.
El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Guadalupe Soria y Julia Casanova-Pagola, ambas del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona.
En el estudio, el equipo analizó si la estimulación cognitiva sostenida a largo plazo, iniciada antes de la aparición de la patología amiloide típica del alzhéimer, podía mejorar la resiliencia cerebral en un modelo animal de la enfermedad.
Por eso, los animales se sometieron a un entrenamiento cognitivo repetido a lo largo de toda su vida. La función cerebral se evaluó mediante resonancia magnética funcional longitudinal en estado de reposo, pruebas conductuales de memoria y análisis moleculares y celulares exhaustivos.
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Miembros del equipo de investigación. De izquierda a derecha: Xavier López-Gil, Enric Abellí-Deulofeu, Clara García-González, Julia Casanova-Pagola, Guadalupe Soria, Alberto Prats-Galino, Federico Varriano, Laura Molina-Porcel, Raúl Tudela, Emma Muñoz-Moreno y Cristina Malagelada. (Foto: Universitat de Barcelona)
«Los animales entrenados cognitivamente preservaron la memoria (especialmente los machos) y la conectividad funcional entre las regiones cerebrales clave implicadas en la memoria, en particular la corteza entorrinal y el hipocampo, que son especialmente vulnerables a la enfermedad de Alzheimer», indica la profesora Guadalupe Soria. «Además, la preservación de la conectividad cerebral se asoció con un mejor rendimiento de la memoria a edades más avanzadas». Esto refuerza la idea de que una buena estimulación cognitiva desde las primeras etapas de la vida puede tener efectos protectores duraderos sobre la función cerebral.
En la investigación se comprobó que los beneficios de la estimulación cognitiva no fueron iguales en machos que hembras. Las hembras de rata mostraron mayores niveles basales de proteínas relacionadas con la función sináptica y la plasticidad, lo que sugiere una mayor resiliencia molecular intrínseca. En cambio, los machos de rata se beneficiaron de forma más evidente del entrenamiento cognitivo, con una conectividad cerebral sostenida, un mejor rendimiento de la memoria y la restauración de marcadores de plasticidad sináptica.
Los resultados refuerzan la evidencia creciente en investigación preclínica y clínica: la enfermedad de Alzheimer progresa de forma distinta en hombres y mujeres. Por tanto, habría que adaptar las estrategias preventivas o terapéuticas para abordar esta patología neurodegenerativa.
Más allá de los resultados conductuales, el estudio aporta información mecanística multiescala sobre cómo la estimulación cognitiva ejerce efectos protectores. Los animales entrenados mostraron una recuperación de los marcadores de plasticidad sináptica, una modulación de los circuitos neuronales inhibitorios y una normalización transitoria de la respuesta microglial en torno a las placas amiloides. Estos resultados sugieren la existencia de un perfil neuroinflamatorio menos reactivo durante la mediana edad, condición que puede retrasar la cascada de eventos patológicos.
Mediante las imágenes cerebrales, el estudio del comportamiento y la biología molecular, este trabajo establece un vínculo directo entre la organización preservada de la red cerebral y los mecanismos celulares de resiliencia, y refuerza así el valor de la estimulación cognitiva como estrategia no farmacológica para favorecer la salud cerebral.
El estudio se titula “Early-life cognitive intervention preserves brain function in aged TgF344-AD rats with sex-specific effects”. Y se ha publicado en la revista académica iScience. (Fuente: Universitat de Barcelona)

