Medicina
Tétanos: qué es, síntomas, tratamiento y cómo prevenir una infección potencialmente mortal
El tétanos es una enfermedad infecciosa poco frecuente en países con alta cobertura vacunal, pero potencialmente mortal si no se trata a tiempo. A pesar de que existe una vacuna eficaz desde hace décadas, cada año se siguen registrando casos en distintas partes del mundo, especialmente en personas no vacunadas o con pautas incompletas.
¿Qué es el tétanos?
El tétanos es una enfermedad causada por la bacteria Clostridium tetani, un microorganismo que vive en el suelo, el polvo y las heces de animales. Esta bacteria produce esporas resistentes que pueden sobrevivir durante años en el ambiente.
Cuando las esporas entran en el organismo a través de una herida —especialmente si es profunda y con poco oxígeno— pueden transformarse en bacterias activas que liberan una potente toxina llamada tetanospasmina. Esta toxina afecta al sistema nervioso y provoca contracciones musculares intensas y dolorosas.
Es importante aclarar que el tétanos no se transmite de persona a persona. La infección ocurre por contaminación de heridas.
![[Img #78079]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/02_2026/3145_clostridium_tetani.jpg)
(Foto: PHIL/Wikimedia Commons)
¿Cómo se contagia el tétanos?
La infección por tétanos suele producirse cuando una herida entra en contacto con tierra, polvo o materiales contaminados. Algunos escenarios frecuentes incluyen:
-Heridas punzantes (por ejemplo, al pisar un clavo oxidado).
-Cortes profundos con herramientas.
-Quemaduras.
-Mordeduras de animales.
-Procedimientos médicos o estéticos sin condiciones higiénicas adecuadas.
Contrario a la creencia popular, no es el óxido lo que causa el tétanos, sino la posible presencia de esporas bacterianas en objetos que han estado en contacto con el suelo.
Síntomas del tétanos: señales de alarma
El periodo de incubación suele oscilar entre 3 y 21 días, aunque puede variar.
Los síntomas más frecuentes son:
-Rigidez en la mandíbula (conocida como “trismo” o “mandíbula cerrada”).
-Rigidez en el cuello.
-Dificultad para tragar.
-Espasmos musculares dolorosos.
-Rigidez abdominal.
-Fiebre leve.
-Sudoración y alteraciones de la presión arterial.
En casos graves, los espasmos pueden afectar a los músculos respiratorios, poniendo en peligro la vida del paciente.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico del tétanos es principalmente clínico, basado en los síntomas y el antecedente de una herida reciente.
El tratamiento incluye:
-Limpieza y desbridamiento de la herida.
-Administración de inmunoglobulina antitetánica para neutralizar la toxina.
-Antibióticos para eliminar la bacteria.
-Sedación y control de espasmos musculares.
-Soporte respiratorio en unidades de cuidados intensivos si es necesario.
A pesar de los avances médicos, el tétanos puede tener una mortalidad significativa, especialmente en personas mayores o no vacunadas.
La vacuna contra el tétanos: la mejor prevención
La prevención del tétanos se basa en la vacunación. La vacuna antitetánica forma parte del calendario sistemático infantil y suele administrarse combinada con otras vacunas (como difteria y tosferina).
En España y muchos otros países, se recomiendan:
-Varias dosis en la infancia.
-Dosis de recuerdo cada 10 años en adultos.
-Refuerzo en caso de heridas de riesgo si han pasado más de 5–10 años desde la última dosis.
Gracias a la vacunación masiva, los casos de tétanos han disminuido drásticamente en Europa y América del Norte.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Las personas con mayor riesgo de desarrollar tétanos son:
-Individuos no vacunados.
-Personas mayores sin dosis de recuerdo.
-Trabajadores agrícolas o de la construcción.
-Personas con heridas profundas sin atención médica adecuada.
A nivel global, el tétanos neonatal sigue siendo un problema en algunos países con baja cobertura vacunal.
¿Cuándo acudir al médico?
Debes consultar a un profesional sanitario si:
-Tienes una herida profunda o sucia.
-No recuerdas cuándo fue tu última vacuna.
-Aparecen rigidez mandibular o espasmos musculares tras una lesión.
La rapidez en la actuación puede marcar la diferencia entre una evolución favorable y complicaciones graves.

