Salud
Dormir poco y sobrepeso: la evidencia científica que explica por qué descansar mal te hace ganar kilos
Dormir mal no solo pasa factura al estado de ánimo o a la concentración. Cada vez hay más evidencia científica que vincula dormir pocas horas con el aumento de peso y el riesgo de obesidad. En una sociedad que duerme menos que nunca, entender esta relación es clave para mejorar la salud pública.
¿Existe relación entre dormir poco y el sobrepeso?
La respuesta corta es sí. Numerosos estudios epidemiológicos han encontrado que las personas que duermen menos de 6–7 horas por noche tienen mayor probabilidad de presentar sobrepeso u obesidad que quienes duermen entre 7 y 9 horas.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud alertan de que la obesidad es una epidemia global. Paralelamente, la duración media del sueño ha disminuido en las últimas décadas, especialmente en países industrializados. Aunque correlación no implica causalidad, la acumulación de estudios longitudinales y experimentales sugiere que la falta crónica de sueño sí contribuye al aumento de peso.
Cómo afecta la falta de sueño al metabolismo
1. Alteración de las hormonas del apetito
Dormir poco modifica el equilibrio hormonal que regula el hambre y la saciedad:
Grelina: aumenta cuando dormimos poco. Estimula el apetito.
Leptina: disminuye con la restricción de sueño. Indica saciedad.
El resultado es una combinación peligrosa: más hambre y menos sensación de estar lleno. Esto lleva a un mayor consumo calórico, especialmente de alimentos ricos en grasas y azúcares.
2. Mayor resistencia a la insulina
La falta de sueño reduce la sensibilidad a la insulina, favoreciendo niveles más altos de glucosa en sangre. Con el tiempo, esto puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y facilitar la acumulación de grasa corporal, especialmente visceral.
3. Más antojos y peor toma de decisiones
La restricción de sueño afecta áreas cerebrales implicadas en el control de impulsos y la recompensa. Estudios con resonancia magnética funcional muestran que, tras dormir poco, el cerebro reacciona con mayor intensidad ante alimentos hipercalóricos.
En otras palabras: dormir mal no solo aumenta el hambre, también hace que sea más difícil resistirse a la comida poco saludable.
4. Menor gasto energético y menos actividad física
El cansancio reduce la probabilidad de hacer ejercicio y puede disminuir el gasto energético diario. Además, la fatiga altera el rendimiento deportivo y la recuperación muscular.
Dormir poco crea así un doble efecto: más ingesta calórica y menos gasto.
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¿Cuántas horas hay que dormir para evitar el sobrepeso?
La mayoría de expertos recomienda entre 7 y 9 horas de sueño en adultos. Dormir sistemáticamente menos de 6 horas se asocia con mayor riesgo metabólico.
Sin embargo, no solo importa la cantidad, sino también la calidad del sueño. Fragmentación, insomnio crónico o trastornos como la apnea obstructiva también están relacionados con el aumento de peso.
El círculo vicioso entre obesidad y mal descanso
La relación es bidireccional. No solo dormir poco puede favorecer el sobrepeso: la obesidad también puede empeorar el sueño.
Por ejemplo, el exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de apnea del sueño, lo que fragmenta el descanso nocturno y perpetúa la alteración metabólica. Se crea así un círculo difícil de romper:
-Dormir poco lleva a más hambre y alteración metabólica
-Aumento de peso lleva a peor calidad del sueño
-Peor sueño lleva a más riesgo de seguir ganando peso
Estrategias para mejorar el sueño y el peso corporal
Si buscas perder peso o evitar el sobrepeso, el descanso debe formar parte de la estrategia. Algunas recomendaciones basadas en evidencia:
-Mantener horarios regulares de sueño.
-Evitar pantallas al menos una hora antes de acostarse.
-Reducir cafeína y alcohol por la tarde.
-Dormir en un ambiente oscuro, fresco y silencioso.
-Practicar ejercicio regular (pero no intenso justo antes de dormir).
El sueño no sustituye a una dieta equilibrada ni al ejercicio, pero sí potencia sus efectos.

