Astronáutica
100 años del primer cohete de combustible líquido
El 16 de marzo de 1926, en un campo nevado de Auburn, un físico estadounidense logró lo que muchos consideraban imposible: lanzar el primer cohete de combustible líquido de la historia. Aquel breve vuelo de apenas 2,5 segundos marcó el inicio de la era espacial moderna. Un siglo después, la hazaña de Robert H. Goddard sigue siendo el cimiento tecnológico sobre el que se levantaron los viajes a la Luna, los satélites de comunicaciones y la exploración interplanetaria.
Hoy, cuando empresas privadas compiten por llegar a Marte y reutilizar cohetes, conviene recordar que todo empezó con un modesto artefacto de gasolina y oxígeno líquido.
El día que nació la astronáutica moderna
El cohete de Goddard medía poco más de tres metros y estaba sostenido por una estructura metálica simple. Al encenderse, ascendió unos 12 metros antes de caer en un campo cercano. Puede parecer insignificante comparado con los lanzamientos actuales, pero fue una revolución tecnológica.
A diferencia de los cohetes de pólvora sólida utilizados durante siglos —principalmente con fines militares—, el diseño de Goddard empleaba combustible líquido, lo que permitía un mayor control, eficiencia y potencia. Este principio es el mismo que utilizan hoy los grandes lanzadores espaciales.
En ese instante, sin cámaras de televisión ni grandes titulares, comenzó la verdadera carrera hacia el espacio.
![[Img #78091]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/02_2026/958_goddard_and_rocket.jpg)
(Foto: NASA)
¿Por qué fue tan importante el combustible líquido?
La clave del avance estaba en la física y la ingeniería:
-Mayor eficiencia energética
-Control del empuje
-Escalabilidad para vuelos de gran altitud
Los combustibles líquidos permiten regular la combustión y, por tanto, controlar el empuje en tiempo real. Sin esta innovación, no habrían sido posibles misiones como las del programa Programa Apolo, que culminaron en 1969 con la llegada del ser humano a la Luna.
El propio Goddard soñaba con alcanzar la Luna mucho antes de que fuera técnicamente viable. Décadas después, el gigantesco Saturn V —basado en principios que él ayudó a establecer— haría realidad ese sueño.
De la burla pública al reconocimiento histórico
En vida, Goddard no siempre fue comprendido. En 1920, cuando sugirió que los cohetes podrían viajar en el vacío del espacio, algunos medios ridiculizaron la idea. El tiempo le dio la razón.
Tras su muerte en 1945, su trabajo fue reconocido como fundamental para el desarrollo de la cohetería moderna. Hoy, la NASA honra su legado con el Goddard Space Flight Center, uno de sus centros de investigación más importantes.
Además, ingenieros alemanes como Wernher von Braun, figura clave en el desarrollo del Saturn V, reconocieron la influencia decisiva de sus investigaciones.
El impacto 100 años después
Un siglo después del primer lanzamiento de combustible líquido:
-Las telecomunicaciones globales dependen del acceso al espacio.
-Misiones robóticas exploran Marte, Júpiter y más allá.
-Empresas privadas han reducido drásticamente el coste de lanzamiento.
Nada de esto habría sido posible sin aquel experimento de 1926.
La tecnología ha evolucionado —desde motores criogénicos hasta cohetes reutilizables—, pero el principio físico sigue siendo el mismo que Goddard demostró en un campo nevado de Massachusetts.
Más allá del lanzamiento histórico, Goddard registró más de 200 patentes relacionadas con la cohetería. Desarrolló sistemas de guiado, estabilización giroscópica y cámaras de combustión avanzadas. Fue, en muchos sentidos, el arquitecto intelectual de la astronáutica.
Hoy, cuando hablamos de turismo espacial o de misiones tripuladas a Marte, estamos recorriendo el camino que él abrió hace 100 años.

