Biología
¿Es importante que un bebé aprenda a gatear antes de caminar?
Durante décadas, muchos padres han escuchado la misma recomendación: “Es importante que el bebé gatee antes de empezar a caminar”. Pero ¿es realmente imprescindible? ¿Qué ocurre si un niño pasa casi directamente de sentarse a caminar? La ciencia del desarrollo infantil ofrece respuestas interesantes que desmontan algunos mitos y matizan otros.
El gateo: una etapa frecuente, pero no universal
El gateo suele aparecer entre los 6 y 10 meses de edad, aunque existe una gran variabilidad entre niños. Algunos bebés se desplazan arrastrándose, otros se mueven sentados o rodando, y algunos prácticamente no gatean y pasan directamente a caminar.
Los pediatras coinciden en algo importante: no todos los bebés siguen exactamente las mismas etapas motoras. El desarrollo infantil es flexible y está influido por factores como la genética, el entorno, las oportunidades de movimiento o el temperamento del niño.
Por ello, no gatear no es automáticamente un problema.
Beneficios del gateo para el desarrollo infantil
Aunque no sea estrictamente obligatorio, el gateo ofrece varias ventajas desde el punto de vista del desarrollo neurológico y motor.
1. Fortalece músculos y coordinación
Gatear obliga al bebé a coordinar brazos y piernas en un patrón cruzado. Este movimiento fortalece hombros, brazos, espalda y caderas.
Además, ayuda a desarrollar el equilibrio y la estabilidad del tronco, habilidades que luego facilitan caminar.
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2. Estimula la coordinación entre los dos hemisferios cerebrales
El patrón de movimiento alterno (brazo derecho con pierna izquierda y viceversa) implica una comunicación constante entre ambos lados del cerebro.
Algunos especialistas consideran que esto favorece la integración neurológica, que también interviene en habilidades posteriores como la lectura, la escritura, o la coordinación motora fina.
Sin embargo, es importante señalar que la evidencia científica aún es limitada y no demuestra que los niños que no gatean tengan problemas de aprendizaje.
3. Mejora la percepción espacial
Cuando un bebé gatea, explora activamente su entorno. Esto le permite desarrollar la percepción de profundidad, la orientación espacial y la planificación de movimientos.
Estas habilidades son clave para interactuar con el mundo físico.
¿Qué pasa si un bebé no gatea?
Muchos niños sanos no gatean de forma clásica. Algunos se desplazan de otras maneras:
-arrastrándose boca abajo
-moviéndose sentados
-rodando por el suelo
Otros simplemente se ponen de pie y empiezan a caminar alrededor de los 10–14 meses.
Los estudios en desarrollo infantil muestran que no existe evidencia sólida de que saltarse el gateo cause problemas a largo plazo si el niño se desarrolla con normalidad en otras áreas.
Los pediatras suelen fijarse más en indicadores generales como el tono muscular, la coordinación, el interés por moverse, y la progresión global del desarrollo.
Cuándo consultar con un pediatra
Aunque no gatear no suele ser preocupante, sí conviene consultar si se observan señales como una falta de movilidad o interés por desplazarse, rigidez o debilidad muscular, dificultad para sostenerse sentado, o ausencia de intento de ponerse de pie hacia el año de edad.
En estos casos, el pediatra puede evaluar el desarrollo motor del niño.
Cómo estimular el gateo de forma natural
Si los padres quieren fomentar el gateo, existen estrategias sencillas:
-tiempo boca abajo (tummy time) desde los primeros meses
-colocar juguetes un poco alejados
-permitir tiempo de juego en el suelo
-evitar el uso excesivo de andadores o hamacas
Estas actividades favorecen el desarrollo motor sin presionar al bebé.
El consenso actual es pues claro: gatear es beneficioso, pero no imprescindible.
Muchos bebés se benefician de esta etapa porque fortalece su cuerpo y estimula la exploración. Sin embargo, no todos los niños necesitan gatear para desarrollarse normalmente.

