Paleontología
Fósil de un fósil viviente
El análisis de los restos fósiles de una especie animal extinta, que hasta ahora era desconocida, ha revelado que esta criatura, que vivió hace 275 millones de años, ya era evolutivamente “obsoleta” incluso en su época. Entraba en la categoría de los coloquialmente llamados “fósiles vivientes”, seres que no han evolucionado desde mucho tiempo atrás y cuyas características los hacen más similares a los seres de un pasado remoto que a los de su época actual.
La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Jason D. Pardo, del Museo Field de Historia Natural en la ciudad estadounidense de Chicago, y Juan Carlos Cisneros, de la Universidad Federal de Piauí (UFPI) en Brasil.
Todo comenzó cuando, en el lecho seco de un río en Brasil, en un denso bosque cerca del Amazonas, un equipo de paleontólogos encontró una mandíbula fosilizada de un animal antiguo. Durante su trabajo de campo, encontraron ocho huesos similares, cada uno de unos quince centímetros de largo, pero ningún otro hueso que pudieran usar con seguridad para completar el esqueleto de uno de estos misteriosos animales. Sin embargo, las mandíbulas por sí solas fueron suficientes para revelar que pertenecían a una especie de un linaje que los científicos creían que, en aquella época, hace 275 millones de años, ya llevaba mucho tiempo extinto.
Otra rareza del animal es que las mandíbulas están extrañamente retorcidas, con algunos dientes orientados hacia los lados y numerosos dientes más pequeños recubriendo el interior de las mandíbulas. Al principio, los paleontólogos pensaron que podía tratarse de un caso particular de deformidad. Pero después de encontrar más mandíbulas de ejemplares de esta especie, y muy bien conservadas, quedó claro que no se trataba de una deformación sino de un rasgo anatómico propio de la especie.
Esta especie, a la que se le ha dado el nombre de Tanyka amnicola, forma parte de un grupo mucho más amplio de animales llamados tetrápodos. Los tetrápodos son animales de cuatro patas con columna vertebral o espina dorsal; los tetrápodos modernos incluyen reptiles, aves, mamíferos y anfibios. El linaje de tetrápodos más antiguo, el de los así llamados tetrápodos troncales, se acabó dividiendo en dos ramas: la de los que ponían huevos fuera del agua y la de los que los ponían en el agua. Los reptiles, aves y mamíferos actuales son descendientes de la rama que ponía huevos herméticos en la tierra; los anfibios modernos, como las ranas y las salamandras, son parientes evolutivos de los tetrápodos cuyos huevos necesitaban mantenerse húmedos.
Pero incluso después de que la familia de los tetrápodos se dividiera en estos nuevos grupos, algunos de los tetrápodos troncales permanecieron. Tanyka amnicola fue uno de ellos.
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Recreación artística del aspecto que probablemente tenía en vida un individuo adulto típico de la especie Tanyka amnicola. (Ilustración: Vitor Silva)
Hay muchas cosas sobre la especie Tanyka amnicola que siguen envueltas en el misterio. Por ejemplo, el resto de su cuerpo. Haber encontrado las mandíbulas pero no otras partes conectadas hace que no esté claro cómo era el resto de la cabeza, sobre todo teniendo en cuenta lo extrañas que son dichas mandíbulas.
De todos modos, en comparación con parientes evolutivos relativamente cercanos, parece bastante probable que el Tanyka amnicola se pareciera a una salamandra con un hocico un poco más largo.
Los investigadores no están seguros del tamaño corporal del Tanyka amnicola, pero estiman que debía medir hasta un metro de largo y probablemente moraba en lagos, a juzgar por el tipo de rocas en las que fueron encontrados los fósiles.
El análisis minucioso de las mandíbulas ha llevado a la conclusión de que esta extraña especie era herbívora. Tal como subrayan los investigadores, es sorprendente que el Tanyka amnicola, siendo un tetrápodo troncal, evolucionase hasta adquirir la capacidad de comer plantas, dado que muchas de las especies de su grupo solo comían carne.
El estudio se titula “An aberrant stem tetrapod from the early Permian of Brazil”. Y se ha publicado en la revista académica Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. (Fuente: NCYT de Amazings)

