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Redacción
Martes, 17 de Marzo de 2026
Microbiología

Del átomo a los organismos complejos: cómo la vida pluricelular surgió a partir de células solitarias

Durante gran parte de la historia de la Tierra, la vida fue simple. Durante miles de millones de años, el planeta estuvo dominado por organismos microscópicos formados por una sola célula.

 

Sin embargo, en algún momento ocurrió uno de los cambios evolutivos más extraordinarios: algunas células comenzaron a cooperar entre sí, formando organismos pluricelulares. Gracias a ese proceso hoy existen bosques, animales, ecosistemas complejos… y nosotros mismos.

 

Comprender cómo surgió la vida pluricelular es una de las preguntas más fascinantes de la biología evolutiva.

 

Un planeta dominado por células solitarias

 

Las primeras formas de vida aparecieron hace al menos 3.500 millones de años. Eran microorganismos simples similares a bacterias. Estos organismos unicelulares podían alimentarse, reproducirse y responder al entorno. Pero cada célula vivía de forma independiente.

 

Durante miles de millones de años esta estrategia fue suficiente. La vida prosperó en océanos, sedimentos y fuentes hidrotermales sin necesidad de organismos complejos.

 

El origen de la cooperación celular

 

La transición hacia la pluricelularidad probablemente comenzó de forma gradual.

 

En lugar de separarse completamente después de dividirse, algunas células permanecían unidas formando pequeños grupos o colonias.

 

Este comportamiento se observa todavía hoy en organismos modernos como algas coloniales, bacterias que forman biofilms y ciertos protistas.

 

En estas agrupaciones primitivas, las células todavía podían vivir solas. Pero mantenerse juntas ofrecía ventajas evolutivas. Entre ellas, mayor tamaño (protección frente a depredadores), mejor acceso a nutrientes, y división del trabajo.

 

Con el tiempo, la selección natural favoreció las colonias más eficientes.

 

La división del trabajo: el paso decisivo

 

El verdadero salto hacia la vida pluricelular ocurrió cuando las células comenzaron a especializarse.

 

En lugar de hacer todas las funciones, diferentes células asumieron tareas distintas:

 

-algunas se encargaban de la reproducción

 

-otras de la locomoción

 

-otras de la alimentación

 

Este fenómeno se conoce como diferenciación celular.

 

Un ejemplo moderno que ayuda a entender esta transición es el alga Volvox. Sus colonias contienen cientos o miles de células, pero solo algunas se reproducen mientras el resto mantiene la estructura y el movimiento.

 

Este tipo de organización muestra cómo pudo empezar la pluricelularidad en la Tierra primitiva.

 

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(Foto: Frank Fox)

 

La revolución genética

 

La cooperación celular no es suficiente por sí sola. Para que la pluricelularidad funcione, las células deben coordinar su comportamiento.

 

Eso requiere nuevos mecanismos genéticos.

 

Durante la evolución aparecieron genes de adhesión celular, que permiten que las células se mantengan unidas, señales químicas para comunicarse, y redes de regulación genética que controlan cuándo una célula se convierte en un tipo u otro.

 

Sorprendentemente, muchos de estos genes ya existían en organismos unicelulares relacionados con los animales.

 

Uno de los ejemplos más estudiados son los coanoflagelados, protistas microscópicos estrechamente emparentados con el reino animal.

 

Investigaciones recientes muestran que estos organismos poseen genes que en los animales modernos se utilizan para formar tejidos.

 

Esto sugiere que la base genética de la pluricelularidad apareció antes de que existieran los animales.

 

Un cambio que ocurrió varias veces

 

Durante mucho tiempo se pensó que la pluricelularidad había surgido una sola vez.

 

Hoy sabemos que no es así.

 

Los estudios evolutivos indican que este salto ocurrió al menos 25 veces de forma independiente en distintos linajes de organismos.

 

Entre ellos, animales, plantas, hongos, algas pardas, algas rojas y varios grupos de protistas.

 

Esto significa que la evolución hacia organismos complejos puede ser un proceso relativamente probable cuando se dan las condiciones adecuadas.

 

El papel del oxígeno

 

Otro factor clave fue la transformación del planeta provocada por la fotosíntesis.

 

Hace unos 2.400 millones de años ocurrió la llamada Gran Oxidación, cuando microorganismos fotosintéticos comenzaron a liberar grandes cantidades de oxígeno en la atmósfera.

 

El oxígeno permite producir mucha más energía metabólica que otros procesos químicos.

 

Esa energía adicional pudo ser crucial para sostener organismos con millones o billones de células.

 

Los primeros organismos complejos

 

La evidencia fósil indica que los primeros organismos pluricelulares complejos aparecieron hace unos 600 millones de años.

 

Uno de los ejemplos más conocidos es la Biota de Ediacara, un conjunto de organismos extraños que vivieron antes de la aparición de los animales modernos.

 

Poco después, hace unos 540 millones de años, ocurrió la espectacular diversificación conocida como Explosión Cámbrica.

 

Durante este periodo aparecieron la mayoría de los grandes grupos de animales actuales.

 

Un experimento evolutivo que continúa

 

La transición de unicelular a pluricelular no pertenece solo al pasado. En laboratorios modernos, los científicos han conseguido observar este proceso en tiempo real.

 

En experimentos con levaduras y algas sometidas a presión evolutiva —por ejemplo depredadores o condiciones ambientales específicas— las células comienzan a formar agrupaciones estables en apenas unas pocas generaciones.

 

Estos estudios muestran que la evolución hacia organismos multicelulares puede surgir relativamente rápido cuando cooperar ofrece ventajas.

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