Historia de la Ciencia
Max Perutz: el científico que descifró la estructura de la vida
En la historia de la ciencia del siglo XX, Max Perutz destaca por su discreción e influencia. Pionero en el estudio de las proteínas y figura clave en el desarrollo de la biología molecular, su trabajo permitió comprender cómo funcionan los mecanismos más básicos de la vida.
De Viena a Cambridge: el inicio de una revolución científica
Max Ferdinand Perutz nació el 19 de mayo de 1914 en Viena, en el seno de una familia acomodada. Desde joven mostró interés por la química, lo que lo llevó a trasladarse al Reino Unido para estudiar en la prestigiosa Universidad de Cambridge.
Fue allí donde comenzaría a trabajar en un campo que, en aquel momento, era prácticamente inexplorado: la estructura de las proteínas. Bajo la influencia de científicos como J. D. Bernal, Perutz empezó a aplicar técnicas de cristalografía de rayos X para desentrañar la arquitectura interna de moléculas biológicas.
El gran desafío: descifrar la hemoglobina
El mayor logro de Perutz fue determinar la estructura de la hemoglobina, la proteína responsable de transportar oxígeno en la sangre. Durante décadas, este problema fue considerado uno de los más complejos de la biología.
Gracias a su perseverancia y a innovaciones metodológicas clave, logró resolverlo en los años 50 y 60. Este avance permitió entender cómo la hemoglobina cambia de forma al unirse al oxígeno, un proceso esencial para la respiración en organismos vivos.
Por este trabajo, Perutz recibió el Premio Nobel de Química, compartido con John Kendrew, quien estudió la estructura de la mioglobina.
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(Foto: Wikimedia Commons)
El nacimiento de la biología molecular moderna
Más allá de sus propios descubrimientos, Perutz fue fundamental en la creación de un entorno científico excepcional. Fundó y dirigió el Laboratorio de Biología Molecular del MRC, un centro que se convertiría en una auténtica cuna de premios Nobel.
Entre los científicos que trabajaron allí destacan figuras como Francis Crick y James Watson, conocidos por descubrir la estructura del ADN, así como Fred Sanger, pionero en la secuenciación genética.
Este entorno colaborativo impulsó avances que sentaron las bases de la genética, la biotecnología y la medicina moderna.
Un científico comprometido y humanista
Perutz no solo destacó por su brillantez científica, sino también por su compromiso ético y su claridad intelectual. Fue un firme defensor de la ciencia abierta y de la responsabilidad social de los investigadores.
Además, vivió de cerca los conflictos del siglo XX. Como ciudadano de origen austriaco en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, fue internado brevemente como “extranjero enemigo”, una experiencia que marcaría su visión del mundo.
Max Perutz falleció el 6 de febrero de 2002 en Cambridge, dejando una herencia que sigue vigente hoy en día. Sus investigaciones sobre proteínas son fundamentales para campos como: La biomedicina, la farmacología, la biotecnología y la investigación genética.
En una era en la que la comprensión molecular de la vida es clave para desarrollar vacunas, terapias y nuevas tecnologías, el trabajo de Perutz sigue siendo más relevante que nunca.

