Microbiología
¿Existen seres vivos sin mitocondrias?
Durante décadas, cualquier estudiante de secundaria ha aprendido una "verdad" absoluta: la mitocondria es la central energética de la célula eucariota. Se nos enseñó que sin este orgánulo, la vida compleja —aquella con núcleo definido— simplemente no podría procesar el oxígeno ni obtener la energía necesaria para sobrevivir.
Sin embargo, la naturaleza siempre guarda un as bajo la manga. La respuesta corta es sí: existen organismos eucariotas que han roto las reglas del juego y viven sin mitocondrias.
El hallazgo que rompió el dogma: Monocercomonoides
En 2016, un equipo de investigadores de la Universidad de Praga, liderado por la bióloga Anna Karnkowska, publicó un descubrimiento que sacudió los cimientos de la biología celular. Analizaron el genoma de un microorganismo llamado Monocercomonoides sp., un protozoo que vive en el tracto digestivo de las chinchillas.
Lo que encontraron fue asombroso: este organismo no tiene mitocondrias ni rastro de ADN mitocondrial. A diferencia de otros parásitos que tienen versiones reducidas de este orgánulo (llamadas mitosomas o hidrogenosomas), Monocercomonoides las ha perdido por completo.
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¿Cómo sobrevive sin "central energética"?
Para entender cómo es posible, debemos mirar la evolución. La mayoría de los seres vivos utilizamos las mitocondrias para sintetizar centros de hierro-azufre (Fe-S), esenciales para el funcionamiento de las proteínas celulares.
Monocercomonoides solucionó este problema mediante transferencia horizontal de genes:
-Tomó prestado un sistema de movilización de azufre (SUF) de las bacterias.
-Este sistema le permite fabricar esos centros de hierro-azufre en el citoplasma.
-Al obtener energía de la fermentación de nutrientes en el intestino de su huésped (un ambiente bajo en oxígeno), la mitocondria se volvió evolutivamente innecesaria y "cara" de mantener.
Otros "rebeldes" biológicos: Organelos vestigiales
Aunque Monocercomonoides es el único caso conocido de pérdida total, existen otros organismos que han reducido sus funciones mitocondriales al mínimo:
-Giardia lamblia: Este parásito intestinal posee mitosomas. Son reliquias evolutivas que no producen ATP (energía) ni tienen genoma propio, limitándose casi exclusivamente a la síntesis de proteínas Fe-S.
-Trichomonas vaginalis: Utiliza hidrogenosomas, orgánulos que producen energía en ausencia de oxígeno y liberan hidrógeno como subproducto.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Este hallazgo no es solo una curiosidad biológica; cambia nuestra forma de entender la evolución de la vida.
-Redefine la célula eucariota: Demuestra que la presencia de mitocondrias no es una característica definitoria intrínseca de todos los eucariotas, sino una adaptación común pero no obligatoria.
-Límites de la vida: Nos enseña que la vida es increíblemente plástica. Si un organismo puede desechar un componente tan fundamental y sustituirlo por herramientas bacterianas, las posibilidades de adaptación en ambientes extremos (o incluso en otros planetas) se expanden drásticamente.



