Medicina y biología
La sangre de la serpiente pitón puede tener la clave para eliminar la obesidad sin efectos secundarios
Unos científicos han descubierto un compuesto supresor del apetito en la sangre de las pitones que ayuda a estas serpientes a pasar meses sin comer y aun así mantenerse metabólicamente sanas. El hallazgo puede ser el primer paso hacia el diseño de un tratamiento para perder peso sin perder masa muscular ni sufrir mareos ni experimentar otros de los problemas asociados a los tratamientos convencionales para adelgazar.
La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Leslie Leinwand, de la Universidad de Colorado en la ciudad estadounidense de Boulder, así como Jonathan Long y Shuke Xiao, de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos.
Las serpientes pitón pueden hacer cosas que los mamíferos no pueden.
Las pitones, que pueden alcanzar el tamaño de un poste telefónico, pueden tragarse un antílope entero y pasar meses o incluso años sin comer, manteniendo pese a ello un corazón sano y una gran masa muscular. La investigación de Leinwand ha demostrado que, en las horas posteriores a la alimentación, su corazón de esas serpientes se expande un 25% y su metabolismo se acelera hasta un valor 4000 veces mayor que el previo a fin de facilitar la digestión.
Para conocer mejor qué hace posibles estas capacidades extraordinarias, el grupo de Leinwand colaboró con el grupo de Jonathan Long, de la Universidad de Stanford, que recientemente examinó la sangre de caballos de carreras para averiguar, desde el punto de vista metabólico, cómo estos animales pueden soportar esas carreras galopando a toda velocidad.
Para el nuevo estudio, el equipo analizó muestras de sangre de dos especies de serpientes pitón, alimentadas una vez cada 28 días, inmediatamente después de comer.
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Serpientes pitón, que pertenecen a Skip Maas, en el laboratorio. (Foto: Patrick Campbell / CU Boulder)
En total, los autores del estudio encontraron 208 metabolitos cuya abundancia aumentó significativamente después de que las pitones comieran. Una sustancia llamada para-tiramina-O-sulfato (pTOS) experimentó un aumento de 1000 veces.
Análisis posteriores, realizados con la colaboración de investigadores de la Universidad Baylor en Estados Unidos, demostraron que al administrar altas dosis de pTOS a ratones obesos, esta sustancia actuaba sobre el hipotálamo, la región cerebral donde se encuentra el centro regulador del apetito, provocando en tales ratones una pérdida de peso sin causar problemas gastrointestinales, ni pérdida de masa muscular ni disminución de la energía necesaria para el cuerpo.
El estudio reveló que la pTOS, que en el caso de las pitones está producida por las bacterias intestinales de esas serpientes, no está presente de forma natural en los ratones. Se encuentra en la orina humana en bajas concentraciones y aumenta ligeramente después de las comidas.
Sin embargo, debido a que la mayoría de las investigaciones de esta clase se realizan en ratones o ratas, la pTOS ha pasado desapercibida.
“Básicamente, hemos descubierto un supresor del apetito que funciona en ratones sin algunos de los efectos secundarios que presentan otros fármacos”, resume Leinwand.
El estudio se titula “Python metabolomics uncovers a conserved postprandial metabolite and gut–brain feeding pathway”. Y se ha publicado en la revista académica Nature Metabolism. (Fuente: NCYT de Amazings)

