Paleontología
Desentrañando cómo se desplazaba el Pliobates
El Pliobates fue descrito científicamente en 2015 a partir de un esqueleto parcial (popularmente conocido como «Laia») procedente del yacimiento paleontológico del Abocador de Can Mata (cuenca del Vallès-Penedès, Cataluña, España), con una edad de 11,6 millones de años. Inicialmente, debido a múltiples similitudes en el cráneo y el resto del esqueleto, se interpretó como un hominoideo basal —es decir, anterior a la separación entre los pequeños antropomorfos (gibones y siamangs) y los grandes antropomorfos (orangutanes, gorilas y chimpancés). Posteriormente, nuevos restos dentales demostraron que se trata de un catarrino basal (anterior a la divergencia entre los monos y los antropomorfos) del grupo extinto de los pliopitecoideos. Por tanto, las similitudes de Pliobates con los antropomorfos vivientes se interpretan actualmente como convergencias evolutivas (esto es, evolucionadas independientemente).
En el nuevo estudio, cuya primera firmante es Julia Arias-Martorell, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), que es una de las instituciones CERCA de la Generalitat de Cataluña, se compara el radio del Pliobates (uno de los huesos más completos del esqueleto parcial), con una muestra muy amplia de catarrinos actuales y fósiles mediante técnicas de morfometría geométrica tridimensional. Los análisis aportan nuevos datos sobre la locomoción del Pliobates y la evolución del codo en los primates catarrinos. En concreto, el radio de Pliobates muestra una combinación singular de rasgos primitivos y derivados. La articulación entre el húmero (hueso del brazo) y el radio es muy parecida a la de los antropomorfos actuales, e indica una movilidad amplia, relacionada con moverse colgándose de las ramas con los brazos. En cambio, la articulación entre el radio y la muñeca es mucho más primitiva, similar a la de los monos actuales y otros catarrinos basales extintos, al igual que la articulación del codo entre el húmero y la ulna (el otro hueso del antebrazo). Esto indica que el Pliobates no estaba adaptado a realizar habitualmente los comportamientos suspensores antedichos (particularmente, el tipo de braquiación ágil que llevan a cabo los gibones).
Por tanto, el Pliobates muestra adaptaciones divergentes en cada uno de los extremos del radio, así como en dos de las articulaciones del codo. Esto indica un repertorio locomotor único y sugiere que la morfología derivada del codo de los hominoideos actuales no necesariamente tuvo que evolucionar al unísono como un único complejo morfofuncional. Al contrario, la presencia en el Pliobates de rasgos tradicionalmente asociados a la suspensión en los antropomorfos pone en duda que estos fueran originalmente una adaptación a este tipo de locomoción. Todo ello apoya la sospecha, basada en los restos óseos de varios antropomorfos del Mioceno, que ciertas adaptaciones iniciales a trepar por los troncos de los árboles en vertical fueron posteriormente reutilizadas para desplazarse horizontalmente colgándose de las ramas.
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Reconstrucción del aspecto que probablemente tenían en vida los individuos típicos de Pliobates cataloniae. (Ilustración: Jesús Gamarra, © ICP)
En conclusión, el radio del Pliobates pone de relieve la importancia de los fósiles para entender cómo, cuándo y por qué aparecieron las adaptaciones locomotoras de los hominoideos actuales. Por un lado, cuestiona el papel preeminente que a menudo se ha atribuido a la suspensión en la evolución de la locomoción en los antropomorfos. Por otro lado, también pone de manifiesto con qué gran facilidad morfologías parecidas pueden evolucionar cuando distintos linajes son sometidos a presiones de selección similares. Esto último, que es un quebradero de cabeza para reconstruir las relaciones de parentesco evolutivo entre los primates extintos y los actuales, es asimismo una garantía de que podemos reconstruir de manera bastante fidedigna cómo se movían estos primates de hace tantos millones de años.
El estudio se titula “Ape-like locomotor adaptations in the radius of the stem catarrhine Pliobates shed light on hominoid evolution”. Y se ha publicado en la revista académica iScience. (Fuente: Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont)

