Astronáutica y astronomía
El telescopio espacial para vigilar objetos peligrosos cobra forma
La construcción del telescopio espacial NEO Surveyor ha culminado recientemente con el ensamblaje de sus componentes y el inicio de labores de integración y pruebas para comprobar que todo funciona correctamente. Si no surgen imprevistos, el lanzamiento del NEO Surveyor al espacio se llevará a cabo en septiembre de 2027. Disponer de este centinela allá fuera será de gran ayuda para la seguridad de la Tierra.
Hay asteroides y cometas cuyas órbitas pueden llevarles peligrosamente cerca de la Tierra. La inestabilidad de tales órbitas podría incluso provocar que alguno de estos astros cayera a la Tierra. Poder predecir algo así con suficiente antelación es vital para tener la oportunidad de poner en marcha alguna operación que pueda desviar de su curso al objeto. Para estar en condiciones de hacer pronósticos, hay que haber descubierto tantos objetos de esa clase como sea posible y vigilar sus órbitas.
A esos objetos se les llama NEOs por las siglas en inglés de Near-Earth Object(s), que equivale a “objeto(s) cercano(s) a la Tierra.
Ya se han llevado a cabo programas de búsqueda de NEOs y hay interés en seguir con la actividad, por motivos de seguridad planetaria más que meramente científicos.
El telescopio espacial NEO Surveyor (Near-Earth Object Surveyor) de la NASA, está diseñado para descubrir y estudiar cuerpos celestes de entre 140 y 1.000 metros de tamaño capaces de pasar peligrosamente cerca de la Tierra. Los objetos dentro de ese rango de tamaños son lo bastante pequeños como para que exista un riesgo alto de que pasen desapercibidos, y lo bastante grandes como para que desencadenen una catástrofe grave si impactan contra la Tierra.
![[Img #78703]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/05_2026/4811_el-telescopio-espacial-para-vigilar.jpg)
Un momento del trabajo de integración y comprobaciones de la nave NEO Surveyor. (Foto: Space Dynamics Laboratory / Allison Bills)
Mediante el uso de sensores que operan en la banda infrarroja, NEO Surveyor ayudará a descubrir objetos cercanos a la Tierra con mayor rapidez, incluidos aquellos que podrían acercarse a la Tierra por el hemisferio diurno desde la dirección del Sol, una detección esta última que no es posible actualmente utilizando observatorios ópticos terrestres.
NEO Surveyor viajará un millón y medio de kilómetros hasta una región de estabilidad gravitatoria llamada punto de Lagrange 1, o L1, entre la Tierra y el Sol, donde la nave permanecerá durante sus cinco años de misión principal.
Desde esta ubicación, NEO Surveyor observará el sistema solar en longitudes de onda infrarrojas. Dado que estas longitudes de onda, invisibles para el ojo humano, están bloqueadas en su mayor parte por la atmósfera terrestre, los grandes observatorios terrestres pueden ser incapaces de detectar objetos cercanos a la Tierra que este telescopio espacial sí podrá detectar.
Los detectores de la NEO Surveyor están diseñados para observar dos bandas infrarrojas sensibles al calor, elegidas específicamente para que la nave pueda rastrear los objetos cercanos a la Tierra más difíciles de encontrar, como los asteroides oscuros y algunos cometas que no reflejan mucha luz visible. En las longitudes de onda infrarrojas a las que es sensible la NEO Surveyor, estos objetos brillan porque se calientan con la luz solar.
Habiéndose realizado el trabajo principal de montaje de la NEO Surveyor en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, ahora la nave se halla en el Laboratorio de Dinámica Espacial de la Universidad Estatal de Utah, donde se le han comenzado a realizar labores de integración y comprobación. (Fuente: NCYT de Amazings)

