Medicina
La endometriosis, mejor conocida, gracias a un macroestudio reciente
La endometriosis, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva (cerca de 190 millones en todo el mundo) sigue siendo poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que ha dificultado tanto el diagnóstico preciso como el desarrollo de tratamientos eficaces. Ahora, un estudio internacional sobre 1,4 millones de mujeres amplía de forma notable el conocimiento sobre los complejos mecanismos biológicos de la endometriosis.
Este es el mayor estudio realizado hasta ahora sobre dicha enfermedad. Lideran la investigación expertos de la Universidad de Barcelona UB), el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) en Barcelona, y la Universidad Yale (Estados Unidos), entre otros centros de Europa y de Estados Unidos. Los resultados han identificado 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar endometriosis, 37 de las cuales no se habían descrito previamente, lo que representa un avance significativo en la comprensión de su arquitectura genética.
En este trabajo internacional, destaca la participación de los expertos Bru Cormand, Marina Mitjans y Selena Aranda, del Departamento de Genética, Microbiología y Estadística de la Facultad de Biología y del Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y las áreas de Salud Mental (CIBERSAM) y Enfermedades Raras (CIBERER) del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), en España.
![[Img #78731]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/05_2026/1371_la-endometriosis-mejor-conocida-gracias.jpg)
Bru Cormand, Marina Mitjans y Selena Aranda, del equipo de investigación. (Foto: Universitat de Barcelona)
«Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos lo que está pasando a escala molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico», explica Dora Koller, autora principal del estudio, y miembro del Grupo de Investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y del Departamento de Genética, Microbiología y Estadística de la UB. «La investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otros ámbitos, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años».
El catedrático Bru Cormand detalla: «Este estudio amplía de forma sustancial el mapa genético de la endometriosis y nos permite identificar nuevas regiones del genoma implicadas en el riesgo de desarrollar la enfermedad. Estos resultados son importantes porque ayudan a entender mejor qué mecanismos biológicos hay tras una patología muy compleja y todavía poco conocida».
«Esta investigación aprovecha una colaboración multidisciplinar para mejorar la atención a la endometriosis. Nos dedicamos a traducir nuestros resultados en soluciones aplicables para las mujeres de todo el mundo», afirma Renato Polimanti, coautor del estudio y profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad Yale.
Un enfoque integrador para entender la enfermedad
El equipo no se limitó a identificar asociaciones estadísticas propias de los estudios de genoma completo, sino que se integraron datos genéticos con múltiples capas de información funcional para comprender cómo estas variantes influyen en la expresión de genes y proteínas, así como en procesos epigenéticos. Este enfoque ha permitido ir más allá de la simple identificación del riesgo genético y conectar estas asociaciones con procesos biológicos reales, aportando una visión más completa y mecanística de la fisiopatología de la endometriosis.
La enfermedad no se genera por un único mecanismo, sino que se debe a la interacción de múltiples procesos biológicos que actúan simultáneamente y que contribuyen tanto a su inicio como a su progresión. «Lo que vemos es que probablemente no existe una única causa, sino muchas vías posibles que pueden contribuir a la enfermedad, y estas probablemente varían entre mujeres», señala Koller. «Este hallazgo refuerza la idea de que la endometriosis debe entenderse como una enfermedad compleja y sistémica en la que intervienen múltiples mecanismos biológicos interrelacionados», continúa.
Una enfermedad heterogénea con subtipos poco definidos
La complejidad biológica se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso e incapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida.
En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que es limitado, puesto que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta carencia de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad a menudo se retrase una media de entre siete y diez años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.
Por tanto, cambiar el enfoque no solo mejoraría la comprensión de la enfermedad, sino que también permitiría adaptar el diagnóstico y el tratamiento a las características específicas de cada paciente, un paso clave hacia una medicina más personalizada.
El papel combinado de la genética y los factores ambientales
Según el trabajo, la predisposición genética por sí sola no explica el desarrollo de la enfermedad. Los resultados sugieren que la interacción entre genética, factores ambientales y mecanismos epigenéticos no es determinista. Elementos como la dieta, la exposición a determinados compuestos químicos y otros muchos factores pueden modular su desarrollo y su progresión.
Tal como comentan Marina Mitjans, investigadora Ramón y Cajal, y Selena Aranda, «los resultados muestran que la endometriosis no puede explicarse solo por la predisposición genética; la interacción entre factores genéticos, ambientales y epigenéticos es clave para entender por qué la enfermedad aparece y evoluciona de forma distinta en cada mujer».
Además, el análisis del riesgo poligénico combinado con información clínica aporta un resultado especialmente relevante: en algunos casos, los síntomas y las comorbilidades pueden desempeñar un papel más determinante que la propia genética en la identificación de la enfermedad. Este hallazgo cuestiona la idea de que el riesgo genético sea siempre el principal indicador y refuerza la importancia de una evaluación clínica integral.
Nuevas oportunidades para el diagnóstico y el tratamiento personalizado
El estudio también identifica posibles nuevas opciones terapéuticas mediante la reutilización de fármacos existentes, una estrategia que permite acelerar la aplicación de nuevos tratamientos para la endometriosis a partir de medicamentos con perfiles de seguridad ya conocidos. Entre estos fármacos hay algunos utilizados en oncología y otros como la nortriptilina, que podría tener un efecto dual: actuar sobre el dolor crónico y también sobre la depresión, dos problemas a menudo asociados a la enfermedad.
El estudio se titula «Multi-ancestry genome-wide association and integrated multi-omics analyses of endometriosis and its clinical manifestations». Y se ha publicado en la revista académica Nature Genetics. (Fuente: Universitat de Barcelona)

